En los tiempo oscuros, la magia era un arma. El amor un misterio, la aventura estaba en todas partes… y los dragones eran reales. En las postrimerías de la Edad Media, un rey ha hecho un pacto con un dragón por el cual el soberano le sacrifica vírgenes a cambio de que la bestia no moleste el reino. Un aprendiz de mago, para salvar a una dama, se enfrentará al temible dragón.
Una indefensa banda de viajeros conducida por Valerian llega al castillo de Cragganmore para pedir ayuda al poderoso mago Ulrich contra las devastaciones que el dragón Vermithrax Pejorative lleva a cabo en el lejano pais de Urland. Nadie parace tener el coraje o la destreza de acabar con él, y el rey Casiodorus se ha visto obligado a sacrificar doncellas para tenerle aplacado. Su única esperanza radica en la brujeria.
Ulrich decide ayudar a los urlandeses, pero Lord Tyrian, centurion del rey, pone en duda los poderes del hechicero y termina dándole muerte. Antes de morir el mago, Galen, aprendiz de hechicero, consigue el amuleto mágico de este y regresa con él para enfrentarse al dragón.
En los últimos tiempos, y gracias en gran medida a la adaptación cinematográfica del director Peter Jackson sobre “El señor de los Anillos”, vuelve a estar de moda el género de “espada y brujería”. A pesar de no disponr de los medios actuales, “Dragonslayer” (1981) de Matthew Robbins, conocida en España como “El Dragón del Lago de Fuego” cuenta con todos los elementos clásicos del género.
Este vídeo de la serie de TV Roma expone en un minuto las tres claves en que se basaba la organización de las legiones: disciplina, organización y conocimiento/abstracción de las mecánicas del combate.