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Acrotiria – Descripcion General

Acrotiria es un país dividido en marcas bajo el poder de las Casas Nobles, de modo similar a Isbandem. La Alta Nobleza se distingue del resto de la gente por su piel azabache, y sólo los más puros son aceptados dentro de los círculos de poder.

Hay otros Nobles Menores en el país, aquellos a los que el Emperador les ha concedido tierras en las zonas donde la Alta Nobleza no quiere asentarse. Aquellas Familias Menores protegen los territorios más peligrosos, allí donde los demonios de Horreid se internan desde su infesto hogar.

El conjunto de la Alta Nobleza, bajo el legado de la misma sangre, conforman las Casas Regentes, cada una de las cuales gobierna una Ciudad–estado. Y, sobre todas ellas, está la Casa Suprema, de la que proviene el poder y a la que todas están sometidas. El jefe de la Casa Suprema gobierna como Emperador sobre los demás Señores desde la capital Nan–Chei–Fei.

Erigida en la confluencia de los 2 principales afluentes del río Nybbes, la Capital de Acrotiria es, según los juglares, la ciudad más impresionante del mundo, sólo igualada por Narro–Arda, PuntoCentro o por la Ciudad Vieja. Aunque, según sostienen los ancianos, todas ellas palidecerían bajo la gloria de la menor de las ciudades de Rhiunè.

Capital de Acrotiria - TarríenLos campos de Acrotiria rebosan de vida, y las lluvias son abundantes en aquella región de Târríen. La “Magia del Mundo”, como llamaban los ancianos en Isbandem al clima incoherente y extraño del mundo, produce en Acrotiria una época de lluvia que no cesa nunca. Normalmente no es más que una llovizna, y en los días de buen tiempo sigue existiendo una bruma húmeda. No hay grandes ríos en una aparentemente eterna llanura verde, pues el fértil suelo filtra el agua hasta una capa de piedra caliza a más de veinte metros de profundidad. Durante cientos de miles de años la piedra ha ido disolviéndose, formando lagos y ríos subterráneos, la mayor parte de los cuales desembocan en el Mar Interior. Algunas veces, el suelo cede, dejando al aire pozos de agua dulce o, cuando eran muy grandes los pozos, formaciones geológicas que asemejaban valles en miniatura. También pueden encontrarse formas y figuras oníricas en un paisaje, por lo demás, imperturbable.

La riqueza de la tierra y las precipitaciones han condicionado que el modo de vida de los vasallos sea típicamente rural,con unas pocas poblaciones dedicadas al pastoreo en el Sur, y otras a la pesca en las orillas del Mar Interior. Sin embargo, a pesar de que los rostros alegres de los acrotirios pueden sugerir que son hombres libres, en realidad no son sino esclavos de los nobles. Trabajan tierras y pescan en barcos que no son suyos, crían un ganado que apenas probarán, extraen de la tierra riquezas que nunca portarán, y siempre obteniendo una mínima parte de los beneficios.

La nobleza se mantiene en el poder gracias a los esfuerzos y al trabajo de estos vasallos y, a cambio, los Señores Feudales les otorgan protección. Es a lo que se llama el “Código del Amo y el Siervo”, y su ruptura voluntaria implica el juicio del infractor según la voluntad del jefe de la Casa.

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Manual de monstruos Online

Llevo un tiempo dando vueltas a cómo ampliar el material relativo a la Ambientación en Târríen, y creo que la mejor manera sería hacerlo al modo en el que siempre se han desarrollado los mundos de fantasía en los diversos juegos de rol (JDR) que han ido apareciendo desde que Ernest Gary Gygax (27 de julio de 1.938 - 4 de marzo de 2.008) crease el juego de rol Dungeons & Dragons junto a Dave Arneson, publicado en 1.974 por TSR.

Así que he estado mirando cómo hacerlo, si incluir estadísticas de juego o no. Y, en caso de hacerlo, qué sistema usar. Porque las descripciones están bien, pero creo que con las estadísticas además se puede entender mejor a los personajes principales (PP), a los secundarios (PS… o cómo se les ha llamado siempre, personajes no jugadores.. PNJ´s), y a las criaturas que pueblan el mundo. Por lo que seguramente si use las estadísticas y, muy posiblemente, emplee el sistema d100 con modificaciones… Pero aquí entra otro demis problemas… No tengo todo el tiempo que yo querría. Así que “la cosa” irá lenta.

Pues bien, mientras me oriento y veo qué poner y donde, estoy leyendo cuanto puedo (el tiempo…) en un intento de recopilar ideas aquí y allí, y he encontrado una pagina web imprescindible para todos aquellos que todavía jueguen a AD&D o sientan curiosidad por esta edición de D&D. Se trata de una web que tiene un extenso bestiario, ordenado de la A a la Z, con dibujos de cada una de las bestias a color.

¿Lo malo?… Pues que está en ingles. Aunque no creo que esto sea un impedimento para disfrutar de su lectura.

- Material de AD&D, pudiendo encontrar los 3 volúmenes del el primer juego de rol de la historia creado en 1.974, y los 4 primeros suplementos editados entre 1.975 y 1.976 (link).

- El Gran Bestiario, con material procedente de la Miologia griega, nórdica, celta, china y japonesa y del mundo de JRR. Tolkien (link).

- Recopilación de material en DNDLand (link).

- Más material en Taringa (link).

- Material D&D 3 y 3,5 en español-inglés (link).

- Material diverso de D&D (link).

- La Dungeons & Dragons Rules Cyclopedia está en proyecto de traducción al castellano (link).

- Bestiario medieval (link).

- Si a estas alturas no sabes qué son los juegos de ROL puedes leerlo en la web del ministerio de educación o en la de una editorial profesional (DEVIR).

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Mapa de Târríen

Poniente

Soy un envidioso. Lo reconozco. Esta declaración tan sincera de mi más íntimo pecado puede extrañar a propios y extraños, pero he de ser sincero. Lo necesito. Envidio la técnica de Tear para crear el más espectacular mapa de Poniente de cuantos he visto hasta ahora.

Y eso que el interactivo que se han currado en la HBO está muy bien. Todo hay que reconocerlo.

Pero, como en otras ocasiones me ha ocurrido (reconozco que tiendo a ser envidioso cada vez que veo una genialidad), la verdad es que esta envidia sana me ha llevado a mejorar… Y, después de ver el mapa que ha realizado Tear, he de confesar que no he podido sino intentar hacer uno de Târríen por mí mismo… y digo intentar porque he de reconocer que el mapa de Târríen, el continente donde se desarrolla la acción de mi novela “La Senda del Dragón” no me ha quedado tan bien como a él.

Descargar el mapa en jpg

http://www.herederosdeldragon.com/wp-content/plugins/downloads-manager/img/icons/default.gif download: Mapa de Tarrien - jpg (B)
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o descargarlo en pdf con capas

Además de este mapa, Tear nos ha ofrecido su visión de cómo sería comparar Europa con Poniente. Y, como ocurrió con el mapa físico original de Tear que habéis podido ver arrriba, la idea me gustó… Así que me puse manos a la obra e hice lo propio, y realicé un mapa dando mi versión de cómo sería comparar Târríen con Europa y así dejar claro el tamaño del continente donde transcurre “La Senda del Dragón“.

A estas alturas muchos podéis pensar… ¿y cómo ha creado Tear, un “simple” aficionado, este mapa de Poniente tan impresionante? Aquí os dejo el tutorial de Pasi que ha seguido (y yo también ;P), y que también podéis encontrar en la página de Cartographers´Guild junto a mucha información, mapas, etc.

A lo largo de la web hay muchos otros mapas de Poniente más o menos completos y vistosos (os pongo algunos ejemplos para que juzguéis), pero creo que el de Tear es el mejor… por cierto, el último, el político, es también suyo.

Si os interesa el tema, y puedo adivinar que sí lo estáis porque estáis leyendo estas líneas, podéis encontrar más información en “The Citadel“.

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El Acero Auténtico

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… cuenta la historia que los Dragones rojos, temerosos de que las criaturas de Shepsa, crueles y sanguinarias, los cazasen y exterminasen, difundieron el secreto del Acero Auténtico en un intento de ganarse su gracia. Y, de este modo, los Dragones verdes, los hijos de la tierra, fueron cazados y perseguidos. Cuando los Dragones verdes escasearon, los seres de la isla dedujeron que los Dragones rojos también eran hijos de la tierra, y también los cazaron y persiguieron.

Al final, los Dragones comenzaron a escasear, y muy pocos fueron capaces de cazarlos y perseguirlos, así que se convirtieron no sólo en fuentes de Acero Auténtico sino en presas preciadas por los caballeros, auténticos ritos de madurez y poder.

Pero la verdad del Acero Auténtico, la sangre del Gran Padre, la esencia vital del mundo, se había perdido, incluso antes de desaparecer los Dragones verdes. Pues, si bien es cierto que los Dragones rojos revelaron su procedencia, los seres no supieron descifrar los datos que les dieron.

¿Quién pensó nunca que el Gran Padre daría defensas a sus caballeros a cambio de matar, asesinar y exterminar a sus hijos celestes?, ¿de quién fue la idea de que el Acero Auténtico estaba reservado a los Dragones, en una especie de acto de egoísmo contra el hombre?, ¿cómo pudieron plantearse que el Gran Padre haría partícipe de su más sagrado don a magnicidas sin escrúpulos, asesinos de sus áureos hijos?Espada_inclinada

Porque en verdad debéis saber que el Acero Auténtico es parte del mundo como lo son los Dragones, los hombres, los elfos, los cíclopes o cualquiera de las criaturas vivientes. El Acero Auténtico participa del Gran Padre, respira las esencias místicas, bebe de las fuentes de la vida, y por ello, convive con los seres de Shepsa. Y es que el Acero Auténtico está en todas y cada una de las criaturas creadas por el Gran Padre.

El Acero Auténtico forma parte de la débil carne, dotándola de vida y movimiento, forma parte de la tierra, sustento primario de la existencia, forma parte del aliento de los Dragones, proporcionándole el calor y la energía, y, en definitiva, nos rodea y nos abraza como un gran  campo de energía mística que es el principio de la existencia y que se refuerza con ella, haciendo que cada momento vivido en paz y armonía sea un instante vivido en el Gran Padre. Sólo tenemos que despojar nuestra alma de maldad y mostrarnos puros, y él nos permitirá ser partícipes de su esencia celestial.

Esta gran verdad, siempre frente a la vista de quien quiera verla, se perdió cuando el hombre levantó su mano contra los Dragones. No hay que buscar el Acero Auténtico en otras razas ni en otros lugares, pues cada uno de nosotros somos seres luminosos a los ojos del creador, y poseemos una porción de él mismo que nadie nos podrá nunca quitar. Sólo tenemos que ser dignos de tan valioso presente…

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El Imperio Khardesita – El Ejército

El ejército khardesita es regular, con tropas permanentes. Todo hombre o mujer entre diez y cincuenta años de edad

legionarios-gomax es considerado un soldado potencial. Todas las clases sociales, salvo los esclavos, están admitidas, aunque aquellos que poseen la capacidad económica para procurarse las armas armadura y demás utensilios tienen la posibilidad de acceder a mejores puestos. Aquellos que aportan un caballo pueden entrar a formar parte de la caballería; para ingresar en las formaciones de carros de combate sólo hay que aportar armas y armadura.

El ejército se divide entre los Humanos Khardesios, que pueden ocupar cualquier puesto, los Humanos No Khardesios, que pueden llegar hasta el puesto de Centurión, y los No Humanos, que sólo pueden servir en las Tropas Tutelares.

La estructura del ejército regular ha ido evolucionando a lo largo de este siglo. Pronto se vio la necesidad de dividir el ejército entre los hombres de a pie, la infantería, y la caballería. Posteriormente se fueron añadiendo nuevas formaciones hasta llegar al momento actual.

La unidad básica de la Infantería es la Centuria, idealmente formada por ciento doce (112) hombres. Cada Centuria está dirigida por un Centurión.

Una Centuria está formada por diez (10) Patrullas, y cada Patrulla está formada por once (11) hombres que comparten una tienda de campaña, siendo diez (10) de ellos soldados y uno (1) un Sargento. Las tiendas son de piel impermeabilizada, cónicas con un poste central. La Patrulla es la unidad básica de guardia, tanto en los campamentos militares como en los núcleos poblacionales.

En combate, la Centuria se estructura con los hombres dispuestos en tres líneas, llevando armamento desigual. Así, la Primera Línea la constituyen treinta (30) hombres, que constituyen la Infantería Pesada, protegidos por una rome1armadura de láminas o de malla y escudo, y armados con una espada y dos lanzas cortas. La Segunda Línea es también de treinta (30) hombres, e idéntica a la anterior. La Tercera Línea la constituyen cuarenta (40) hombres y, a su vez, se divide en veinte (20) hombres que constituyen la Infantería Ligera. Protegidos por una armadura de cuero repujado o un corbuilli y escudo, y armados con una espada y dos lanzas cortas, forman la reserva, además de defender a veinte (20) arqueros, con igual protección, y armados con arcos compuestos.

Cada Centuria está flanqueada por las Alas de caballería, las unidades de Carros de Combate y las Tropas Tutelares. Tres Centurias constituyen 1 Falange, idealmente trescientos treinta y siete (337) hombres, que está dirigida por un Prefecto. La Falange constituye una unidad táctica que permite un despliegue más flexible y articulado. Y tres Falanges constituyen 1 Legión, idealmente mil doce (1012) hombres, cada una de las cuales está dirigida por un General.

El Ejército Khardesita está a constituido por nueve Legiones, que deben obediencia al Emperador, el cual sólo rinde cuentas ante los Dioses de la Luz, aunque dispone de los Sacerdotes, los Generales, el Consejo de Veteranos y los Consultores para conferenciar y comentar decisiones. Estas seis Legiones se dividen entre la Legión de Honor, llamada también Legión Áurea, que reside en la capital y que, en la práctica, sirve al mando del Emperador. Es la única Legión a la que se le permite entrar en la capital imperial, salvo en caso de asedio.

La Legión de Guardia, llamada también Legión de Acero, que se encuentra en permanente movimiento, y que está destinada a vigilar el tránsito de mercancías por el imperio, vigilar el cumplimiento de la ley y, la que constituye su principal función, servir de ayuda y refresco a las demás legiones. Está formada por seis Falanges, el doble de lo normal, aunque en la práctica siempre se encuentra dividida y dada su movilidad son los Prefectos los que mandan las fuerzas en movimiento.

- La Legión I, llamada también Legión de Bronce, sirve en el Norte del Imperio.

- La Legión II, llamada también Legión de Plomo, sirve en el Sur del Imperio.

- La Legión III, llamada también Legión de Estaño, sirve en el Este del Imperio.

- La Legión IV, llamada también Legión de Cobre, sirve en el Oeste del Imperio.

- La Legión V, llamada también Legión de Hierro, sirve en el frente Sureste.

- La Legión VI, llamada también Legión Argéntea, sirve frente Suroeste.

- La Legión VII, llamada también Legión Fénix, sirve frente Noreste.gotico1_1

- La Legión de Guardia, llamada también Legión de Acero.

- La Legión de Honor, llamada también Legión Áurea.

A las tropas de a pie se unen los hombres a caballo, encuadrados en las Alas, y situados a ambos lados de las Centurias. Esta es la unidad básica de la caballería khardesita, compuesta idealmente por veintiun (21) hombres de Caballería Ligera, veinte (20) de ellos protegidos por armaduras de láminas o malla y escudo, y armados con espada, dos lanzas largas y hacha. Las Alas están dirigidas por un Señor de la Guerra, que constituye la Caballería Pesada, y está protegido por coraza y escudo, y armado con espada, dos lanzas largas y hachas. El Señor de la Guerra tiene la capacidad de dar órdenes al Centurión en la batalla.

Junto a la caballería se disponen veinte (20) Carros de Combate, que sirven tanto para el ataque como para apoyar a la caballería, llevando armas de repuesto, ayudándola a reagruparse, etc.

Las Tropas Tutelares son tropas formadas por No Humanos. Se dividen en Patrullas, con diez (10) Soldados y un (1) Sargento No Humano. Tres o cuatro Patrullas agrupadas constituyen Regimientos. Estos Regimientos suelen acompañar a las Centurias, formando grupos de ayuda, aunque otras veces forman grupos independientes de ataque o defensa. Los Regimientos están dirigidos por un Tutor, que siempre es un humano Khardesita.

Cuando acompañan a las Centurias se distribuyen en tres formaciones. La Primera Formación se dispone detrás de la Tercera Línea de la Centiuria, la Reserva, para servir de ayuda a las dos primeras Líneas. Y las otras dos Formaciones se distribuyen una a cada lado de las Líneas de la centuria, por dentro de las Alas.

Ejemplos de Tropas Tutelares son los Lanceros de Arhágus, los Honderos de Azibi o los Martillos de Piedra.

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Flash Banner Creator

Flash-Banner-CreatorFlash Banner Creator es una sencilla y funcional herramienta para la creación de banners (estáticos o dinámicos, con o sin animación) en apenas unos pocos segundos. Sin esfuerzo y sin tener que demostrar unas grandes dotes para el diseño o el dibujo.

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Las Cronicas de Narnia – 7 Audiolibros

Cuando queda poco tiempo para el estreno de la tercera pelicula basada en los libros de C.S. Lewis, La travesia del explorador del amanecer, estos 7 audiolibros (pincha en las portadas) pueden ayudarnos a conocer un poco mejor este rico universo de fantasía apto para todos los públicos ambientado en Narnia.

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Târríen: La creación según la tradición Khardesita

LA CREACIÓN SEGÚN EL IMPERIO KHARDESITA

Perdido está en la memoria del hombre el nacimiento del mundo, olvidado por aquellos que abrieron sus ojos a la vida en Târríen, la pequeña joya llamada por los eruditos Therría Kherrhiia Tarríen.

Hubo un tiempo en que el mundo no era como hoy lo conocemos, un momento en la historia de los infinitos planos en el que los continentes tenían otras costas, otras montañas desafiaban los cielos y los mares, hoy secos, bañaban otras playas.

Poco o nada sabemos de esta época, y lo que se narra suelen ser Leyendas o mitos, folklore de gentes temerosas del destino que, incapaces de abrir sus mentes a la inmensidad, se encierran, timoratas, tras el velo de la autocomplacencia, de las mentiras y el engaño que los bardos tejen con destreza.

Poco sabemos, es cierto, pero algo si está claro. Hace mucho, mucho tiempo, otra raza vagó por el mundo, una raza muy similar al hombre actual, pero también muy diferente… esta raza es llamada por lo eruditos los Primeros Humanos.

Su existencia está más allá de toda duda, como demuestran los restos que de ellos nos han llegado. Y no sólo hay que hacer referencia a sus antiguas máquinas de guerra, cuya eficacia y letalidad ha quedado contrastada en numerosas ocasiones a lo largo de los siglos. Ni a las ruinas que tapizan las montañas, las praderas y los mares.

No, todo son menudencias si se compara con que, en algún momento de su historia, crearon el Cinturón de Khalendria. Y más increíble es pensar que, según se cree, allí donde hoy vagan errantes las lágrimas de los Dioses, antes hubo una tercera luna.

Pero, ¿dónde están hoy los Primeros?

Los eruditos nos cuentan que, en algún momento, los Primeros entraron en guerra. Contra quién, o contra qué, nadie lo sabe.

Sólo sabemos una cosa… Perdieron.

Cuanto tiempo pasó desde su desaparición hasta el resurgimiento de nuevas razas inteligentes nadie lo sabe a ciencia cierta. Pero algo en lo que casi cualquier escuela coincide es en que, fuese cual fuese la causa de la Caída de los Primeros, el mundo no volvió a ser lo mismo.

Fuerzas desconocidas irrumpieron en nuestra realidad. La Oscuridad mutó el mundo, alterando su forma y la vida que en él existía. El orden inmutable de la Luz dirigió algunas modificaciones, luchando contra la Oscuridad, reestableciendo y reestructurando bajo su poder cuando la eterna lucha lo permitía.

Por fin, la magia primigenia de los Dioses Grises envolvió el mundo, favoreciendo la evolución de los simios hacia lo que serían, con los milenios, los nuevos Humanos, la raza por excelencia de Târríen, y sin duda la más ambiciosa y expansionista, a la par que la más beligerante e intolerante.

De los mares surgieron también, imbuidos en esa magia, los cetáceos, que habrían de convertirse en los Heinäe, los perfectos, los leales, los fieles seguidores de los Dioses Grises.

Antiguos sirvientes de los Primeros sobrevivieron en cuevas, profundas minas donde trabajaban para sus altos señores. Estos restos de la gloria de antaño sufrieron la degeneración de la tierra, la maldición de la alteración de la Oscuridad, y la posterior reforma de la Luz en las guerras por el poder de la antigüedad. Cuando el conflicto cesó salieron a la luz y bajo la iluminación del Gran Padre evolucionaron hasta lo que hoy se denominan Enanos.

Otras razas hollaron el mundo en la antigüedad, pero ninguna logró sobrevivir en la difícil carrera de la evolución, o al menos eso creen los sabios.

La Luz y la Oscuridad también trajeron a Târríen a lo largo de los milenios multitud de sirvientes para luchar en sus guerras, y algunos de los que sobrevivieron lograron prosperar con el paso del tiempo. Estos seres raras veces conforman razas lo suficientemente estables y homogéneas como para que los eruditos los consideren poco más que criaturas o bestias inteligentes. Las pocas razas no autóctonas de este plano que merecen el tiempo empleado en su estudio reciben tradicionalmente la denominación genérica de Hombres Bestia; el resto son simplemente Demonios, seres cuya mera existencia es un insulto para la vida.

Finalmente, cien mil años después de la Caída de los Primeros, y después de que innumerables reinos se levantaran y cayeran en el tablero de poder de Târríen, surgió el que se autodenominó Sucesor de los Primeros. El imperio Afrasiano dominó mediante la política, la diplomacia y la guerra, cuando fue necesaria, la práctica totalidad de Târríen. Tardó siglos en establecerse pero, tras asentarse, veinte mil años de gloria deslumbraron a la humanidad.

Por primera y única vez el hombre doblegó los deseos de la Luz y la Oscuridad, y ambas iglesias fueron aceptadas por igual; sus cultos permitidos y sus sacerdotes respetados por todos. Las ciencias prosperaron hasta límites cercanos al tiempo de los Primeros, y los brujos removieron la misma esencia de la magia, explorando los planos eternos hasta en sus más lejanas manifestaciones.

Entre las grandes civilizaciones de aquella época sólo los Reinos Enanos y Rhiunè quedaron excluidos de su poder, prosperando independientes del imperio humano a lo largo de veinte milenios. Zonas aisladas o sin importancia económica ni cultural tampoco fueron conquistadas, como las Tierras Bárbaras, el Mar Seco o los Páramos.

Mucho de lo que actualmente somos se lo debemos al Imperio Afrasiano. Pero, como todo lo que hacen los humanos, su reino de gloria terminó por desaparecer.

Milenios de tranquilidad doblegaron la moral del hombre, la paz laceró su espíritu, y la envidia y el desprecio azuzaron sus armas contra sus pacíficos vecinos. Los Reinos Enanos resistieron replegándose en sus Ciudades–Mina, encerrados bajo la roca, indiferentes a los ataques.

Pero Rhiunè si respondió al ataque. Milenios de adoración a los Dioses Grises permitieron a los guerreros Heinäe resistir a las máquinas de guerra, demostrando que el músculo era igual, sino más fuerte que el metal. La magia Afrasiana fue más efectiva, pero el espíritu del mundo apoyó a los Heinäe en los momentos de penar, y no sólo repelieron la invasión, sino que ganaron las batallas y doblegaron al incursor. Lograron derrotar al Imperio Afrasiano… y precipitaron su caída, la Segunda Caída Humana.

En la batalla de la Llanura de Piedra las fuerzas Heinäe invocaron al poder de la tierra, y su hechizo transformó a un ejército de más de ciento cincuenta mil hombres en estatuas de piedra. Presas del pánico, las tropas humanas huyeron, abandonando la guerra y retirándose a sus casas, en un adelanto de la decadencia que vendría.

No fueron los únicos que sufrieron. Atormentados, los Heinäe se retiraron a sus tierras, cerraron sus fronteras y, por miedo a lo que podrían volver a hacer, juraron no volver a aventurarse fuera de sus confines. De eso hace ya dos mil quinientos años, y sólo hace unos años que ha comenzado a hablarse de caravanas que han logrado llegar a las ciudades de Rhiunè. Quizás simples mitos…

Para el imperio Afrasiano fue como si la magia de la tierra se hubiese vuelto en su contra, demostrando que ni Luz ni la Oscuridad podían frenarla.

Poco a poco las gentes fueron muriendo, los ríos se fueron secando y los niños dejaron de nacer. Ataques piratas quemaron puertos y segaron vidas en los mares, milenios de información marinera se perdieron, olvidándose las antiguas colonias, dejadas a la mano del destino. Los bárbaros comenzaron a atacar desde sus estériles tierras sobre las civilizadas poblaciones que ocupaban sus antiguos dominios, celosos de sus riquezas, temerosos de su ciencia y resentidos por los años de desprecio.

En las lejanas fronteras pueblos enteros lucharon por su emancipación y su libertad, tratando de huir de la debacle. Poco a poco pequeños grupos de insurrectos se fueron uniendo, surgiendo entre los sublevados líderes que engendraron países independientes. Y así nació la División, una zona de terreno baldío que separaba los leales al Imperio de los separatistas.

Por fin, toda esta hecatombe culminó el año 563 después de la batalla de la Llanura de Piedra, en el que sería, sin duda, el peor año de todos los que se recuerdan de la historia humana.

Asentando en focos de mala alimentación, pobreza y enfermedad, la peste se cebó en la población del Imperio, arrasando pueblos y burgos. Como si se tratase de un ataque militar de los ejércitos de la Oscuridad, la peste apareció súbitamente en múltiples regiones, matando a nobles y vasallos por igual.

Las gentes del campo, diezmadas, no pudieron recoger cosechas, y el hambre acompañó a la peste. Pueblos enteros quedaron desiertos.

Al tercer año de penurias tribus de hombres bestia, las más horrendas y terribles criaturas de la Oscuridad imaginables, bajaron desde las montañas buscando comida, enarbolando la bandera de la guerra y portando ríos de sangre. Legiones enteras de bestias inteligentes penetraron como el agua entre los dedos a través de las fortalezas, y la muerte campó a sus anchas por el mundo.

Los propios elementos parecieron participar en esta ofensiva. Entre el mar de los Dragones y el Mar Púrpura lluvias torrenciales devastaron la tierra, provocando inundaciones catastróficas. El hambre, la muerte y las epidemias hicieron que por todas partes creciese la multitud de pobres sin esperanza. En los caminos millares de errabundos mantuvieron un clima de inseguridad y violencia.

Ni la Luz ni la Oscuridad parecían poder con la fiereza de la tierra, y se moría de hambre ante las puertas de los monasterios. La fe en los Dioses sufrió su más dura prueba en el mismo corazón de las gentes. En muchas ciudades y en los campos la cólera se adornó con el manto religioso, confundiéndose la revuelta social y la esperanza religiosa.

Finalmente, en el año 571 apareció la cofradía armada en un pequeño monasterio de las montañas Ventosas. Estos guerreros santos, seguidores de la Luz, hicieron un juramento colectivo, prometiéndose caridad mutua, ayuda en tiempos difíciles y subordinación absoluta a los designios de la Luz.

Poco a poco, este grupo radical de guerreros fue extendiéndose, enfrentándose a las hordas de la Oscuridad. Gritando su servicio al Omnipresente, Creador y Guardián del Todo, difundieron su mensaje entre las gentes. Años de penuria, de sufrimiento y muerte hicieron que estuvieran dispuestas a escucharles.

Afirmaban que Él no podía tolerar por más tiempo que la Oscuridad mancillase su obra, y que les había elegido a ellos, los Benditos, como su martillo en el mundo. Advirtieron que el mundo se encontraba ante una gran, una hermosa y drástica transformación.

Según ellos, tres edades marcarían la historia de Târríen, y cada una de ellas era una etapa del hombre.

Primero fue la Edad de los Primeros Humanos, perdida en el tiempo. Luego fue la Edad de los Hijos, que estaba finalizando. La tercera edad sería la Edad del Evangelio Eterno, culminación de la historia humana.

Si la primera edad estuvo dominada por las revelaciones, la segunda por la fe y la sumisión, la tercera sería la del amor, del gozo y de la libertad. No habría riqueza ni pobreza, desaparecería el poder, sustituido por una comunidad en libertad de seres perfectos. Él se revelaría directamente en el corazón de los hombres.

Pero todas las edades han estado precedidas por una transición, un período trágico con sus dificultades, sus tensiones, sus catástrofes. En aquel momento se estaba entrando en ése período, y la lucha y derrota de la Oscuridad supondría el advenimiento del espíritu.

Las luchas fueron brutales. De entre los restos del Imperio surgieron más y más Benditos, guerreros iluminados, fanáticos que quemaban a los seguidores de la Oscuridad, destripaban a los que se les oponían y prácticamente exterminaron a los hombres bestia.

Con el paso de las décadas una nueva nación vio la luz. De las cenizas del pasado, la humanidad reedificó un reino. A este reino se le dio una capital, PuntoCentro, lugar donde los Benditos recibieron su don y desde el que iniciaron la reconquista. Y al país le denominaron Imperio Khardesita en honor a Khardes, el sumo sacerdote del templo de la señal. Otros simplemente lo denominaron el Imperio, tratando de dejar bien claro que sólo ellos eran los herederos del antiguo Imperio Afrasiano.

Pero esto no fue un final, sino que habían empezado los problemas para la humanidad. El período de transición no había hecho más que comenzar.

En el Sur, los fieles seguidores de la iglesia de la Oscuridad resistieron a los ejércitos de la Luz, y crearon un país a la mayor gloria del panteón Oscuro. Y lo llamaron la tierra de Arkhem.

En la división surgieron grandes naciones, todas ellas resentidas de su origen y bajo distintas ideologías. Jadalsi brilló con luz propia durante dos mil años, pero como todo lo que arde vivamente, terminó perdiendo su fulgor en la noche del tiempo. Kalanti, nación de ricas y autárquicas Ciudades–Estado, expandió sus territorios con fiereza durante años, pero finalmente perdió el empuje necesario y cayó en los mismos errores que el antiguo imperio. Hyarmaniel, con sus verdes bosques, desafió y aún desafía al Imperio, aunque nunca se mostró contrario a las caravanas de mercancías. Las llanuras de Zanelay fueron, y son, libres como el aire, peligrosas como el agua, fascinantes como el fuego y vivas como los bosques.

En el Noroeste, nobles de las casas gobernantes erigieron un reino en el que no habría rey, sino que ellos serían el poder, y lo llamaron Acrotiria. Y más allá, los salvajes despreciados por el antiguo imperio establecieron un beligerante reino, al que llamaron Isbandem.

En el Sudoeste, nobles guerreros renegaron de la Oscuridad y de la Luz, rehusaron caer de nuevo en sus garras y, resentidos por el sufrimiento que habían acarreado a la humanidad, volvieron a la senda del mundo. Así surgió Lerthan, el reino donde los más nobles y puros guerreros decidieron dirigir sus destinos. Y a su sombra creció Perasthan, un enorme mar de fértil tierra, dorada como los cereales, verde como las hortalizas, amarilla y escarlata como las refrescantes uvas.

Y más allá de la influencia del Imperio prosperaron nuevas naciones; unas lograron sobrevivir a la explosión de su propio nacimiento, pero otras murieron en los labios de los bardos.

Ajena a este pulsante ritmo de energía generacional, Rhiunè permanece dormida, distante, más un sueño que una realidad.

Aurelén de Serena, pluma de la sabiduría, brazo de la Luz.

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Târríen: La creación según la tradición Heinäe

La siguiente crónica está extraída de los manuscritos contenidos en el sagrado y odiado Libro de los No Nacidos. Benditos los ojos que hayan logrado apartarse de sus execrables volúmenes, porque ellos verán un nuevo día.

… y al mundo llegó Aggleddhull “el destructor”, “el devorador de almas”, “el odiado”, “el corruptor”, y la vida murió a su paso. No se sabe cómo llegó, ni quien sirvió de puente entre su dimensión, maldita sea mil veces mil, pero lo cierto es que los Primeros no estaban preparados para detener su aciago avance.

Hasta entonces los Primeros Humanos, una raza que nació del polvo cósmico y fueron moldeados por el Gran Padre para habitar en Kharría Tarríen, habían aprendido a dominar y amoldar a voluntad el mundo y la naturaleza. Su magia, poderosa como su propio espíritu, les permitió realizar grandes obras, e incluso llegaron a alterar la realidad. Permitieron que los Señores de la Luz dominaran al Oscuridad, que el orden acabase con la aleatoriedad de la existencia. Y los Dioses Grises no pudieron evitar el equilibrio de poder; el Gran Padre creador y dador de vida fue herido en su más íntima esencia.

Posiblemente de aquella manera llegó al mundo Aggleddhull “el señor de los siete infiernos”, trayendo a todos sus hermanos tras de sí, y ni todos los grandes sabios de los Primeros pudieron detenerlos.

El afán de la esencia de la Oscuridad por corromper el mundo, por retorcerlo desde sus propias entrañas, anidaba en el pecho de Aggleddhull y su corte, y los Primeros y su magia no suponían sino una efímera molestia. Para solucionar este estorbo, los Señores de la Oscuridad crearon a los hombres bestia, profanando la esencia de los Primeros, y los modeló a imagen y semejanza de caóticos seguidores de otros mundos.

Los hombres bestia sólo sabían matar por y para sus amados Dioses, y se lanzaron contra las defensas de unos sorprendidos humanos. Las batallas eran sangrientas, y a pesar de la superioridad de los Primeros en el campo de batalla, allí donde caía un Hombre bestia tres tomaban su lugar. Durante miles de años ambos bandos lucharon y murieron, y ninguno pareció flaquear.

Mientras los muertos de ambos bandos se amontonaban en los campos de batalla a todo lo largo de Kharría Tarríen, en los planos superiores los sabios luchaban directamente contra Aggleddhull y su corte, aunque cada vez iban debilitándose más y más.

Harto de la pérdida de tiempo que la resistencia le estaba produciendo, y ante la necesidad de atender más directamente a los ataques místicos que parecían redoblarse en un desesperado intento de detenerles, los Señores de la Oscuridad trajeron a este plano a sus demonios servidores.

Desde ese día la raza de los Primeros Humanos estuvo abocada a la desaparición.

Las fuerzas demoníacas se unieron a los hombres bestia y cayeron una vez más sobre los Primeros, que poco a poco fueron cediendo ante su fuerza. Mientras, los sabios fueron, poco a poco, retirándose de los planos superiores ante las enormes pérdidas que estaban sufriendo.

Finalmente, la situación se hizo insostenible. Los recursos humanos no sólo se fueron agotando, sino que los constantes ataques de las tropas del Oscuridad hacían cada vez más difícil preparar adecuadamente a las levas para el combate. Una tras otra, las ciudades de plata de los Primeros fueron cayendo ante el avance del Oscuridad, sus gentes muertas o pervertidas por los Señores de la Oscuridad, y sus almas condenadas al olvido.

Finalmente, tras más de diez mil años de guerra, las tropas de los Primeros nacidos, con pocas y mal preparadas unidades, fueron completamente derrotadas en la Batalla de Korangar.

En un último y desesperado intento de sobrevivir y evitar que Kharría Tarríen fuera corrompido totalmente por Aggleddhull y su corte, los últimos sabios invocaron la ayuda de los Señores Blancos. Este fue el comienzo de la Guerra de los Dioses. Durante años habían sacado tiempo al tiempo para poder llamarles cuando todos los signos fueran correctos.

Y, en ese momento de necesidad extrema, los Señores de la Luz acudieron a su llamada, y camparon por el mundo. Y trajeron fuerzas leales a la Luz que lucharon con furia contra el Oscuridad, guerreando en tierra contra las tropas de hombres bestia y demonios; y ellos mismos lucharon en los planos superiores, junto a los sabios humanos, contra el corruptor de la vida y su corte.

Y en su fiereza se desataron sobre Kharría Tarríen las mayores fuerzas conocidas hasta entonces, sólo equiparables a las fuerzas primigenias del Gran Padre.

Aggleddhull fue malherido y encerrado en lo más profundo del Empíreo, su corte de oscuros señores desterrada del mundo y sus fuerzas derrotadas. Los sabios supervivientes, los últimos de su raza, decidieron quedarse a guardar su prisión, para evitar que nunca más volviese a impregnar Kharría Tarríen con su esencia. Los Señores Blancos, heridos y débiles, aunque victoriosos, se retiraron a recuperar fuerzas. El Gran Padre, duramente castigado y mortalmente herido, se precipitó hacia el mundo provocando en su caída un cataclismo sólo similar a la Guerra de los Dioses. El mundo se sumió en una espesa niebla, y las aguas subieron hasta cubrirlo prácticamente todo.

Al cabo de varios cientos de miles de años el mundo comenzó a regresar a la normalidad, para finalmente florecer como lo conocemos en la actualidad. Allí donde antes sólo estaban los Primeros fueron apareciendo distintas razas surgidas de las fuerzas mágicas liberadas por el cuerpo inerte del Gran Padre. Estas razas surcaron libres y salvajes el mundo durante generaciones y, con el paso del tiempo, fueron desarrollando culturas distintas.

Con el lento paso de los siglos nacieron y desaparecieron reinos, países enteros vieron la luz y finalmente se hundieron en el olvido. Sólo los más fuertes sobrevivieron.

En un intento de emular al Gran Padre, los Señores Blancos apoyaron en su desarrollo a los nuevos seres humanos, los segundos nacidos, y estos forjaron el Imperio Afrasiano. Aunque lejos del esplendor alcanzado por los Primeros, el Imperio floreció entre el barbarismo de sus vecinos, a los que terminó conquistando, dominando o exterminando.

En el Sur, seres inteligentes creados en el remoto pasado mediante las artes de la Luz por los Primeros, antiguos vasallos y sirvientes, levantaron un reino que resistiría a los envites de su belicoso vecino. Esta raza fue despectivamente denominada por el Imperio como enanos, y su país llamado los Reinos Enanos.

Más allá, también en el Sur, una nueva raza alumbrada por el Gran Padre desde las puras aguas del océano edificó un reino en perfecta armonía con el planeta. Los Heinäe, virtuosos entre los virtuosos, lograron llevar el poder de los Dioses Grises hasta límites impensables para sus vecinos, y Rhiunè brilló en las noches de Kharría Tarríen como sólo las estrellas pueden hacerlo.

El Imperio Afrasiano, leal seguidor de los Señores Blancos, pronto desaprobó las creencias de sus vecinos; la guerra no fue sino el fin lógico en las mentes de sus líderes y sacerdotes. El pueblo fue llamado a la guerra Santa contra los infieles, y las tropas chocaron contra las defensas de los Reinos Enanos y de Rhiunè. Los enanos retornaron a las cuevas que habían habitado tras la Guerra de los Dioses, y desoyeron los gritos de guerra de los humanos. Los Heinäe, sin embargo, si fueron a la guerra, y Kharría Tarríen tembló a espada, fuego y sangre.

Mientras la Luz y los Dioses Grises se destrozaban mutuamente, la Oscuridad permaneció al acecho, esperando un descuido de sus cuidadores, curando sus heridas, haciendo planes. Grupos de hombres bestia y demonios habían sobrevivido a la Guerra de los Dioses y a la catástrofe que trajo consigo en los más altos picos montañosos. Ahora que el Imperio se debilitaba las huestes del Oscuridad comenzaron a bajar de las montañas y acosar a los humanos.

La guerra contra los Heinäe supuso el primer fracaso de la historia del Imperio. Sus tropas fueron derrotadas, su moral se arrastró por los suelos y la iglesia de la Luz fue terriblemente humillada.

Los Señores de la Oscuridad, fortalecidos, volvieron de nuevo entre las criaturas mortales, y sus leales fuerzas estaban esperándole para iniciar una nueva guerra. Los eruditos del Imperio, tras percatarse del peligro, lucharon con ahínco como los Primeros habían hecho tiempo atrás. Sus tropas lucharon con valor, expulsando al Oscuridad donde podían o retirándose de las zonas perdidas.

Finalmente, en la Batalla de los No Nacidos, las fuerzas de Aggleddhull y sus huestes oscuras terminaron con las defensas humanas. Y el Imperio Afrasiano comenzó una lenta desintegración que conduciría, años más tarde, a su completa desaparición…

Arquías ven Azehäs, jefe de escribas y guardián de la memoria.

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Bien, este es más o menos el relato de la creación de Kharría Tarríen, el mundo en el que habitamos. Cómo y cuando fueron creados los Primeros Humanos no nos ha sido posible de determinar, pues todo lo que sabemos sobre ellos ha sido descubierto en los yacimientos arqueológicos.

Hoy en día el mundo aún recuerda las diversas guerras y batallas que la lucha eterna ha originado; ahora y siempre, el Mar Seco nos recuerda la caída del Gran Padre.

Desde la Batalla de los No Nacidos la Luz y el Oscuridad campan libremente por el mundo. Los Señores de la Oscuridad le enseñaron la magia al hombre, y como usarla para luchar eternamente contra los seguidores de la Luz. Y su magia es cada vez más poderosa. Los Señores Blancos, por su parte, siguieron apoyando a los humanos que tan lealmente les sirvieron y sirven en su eterno conflicto.

Las diversas razas han ido evolucionando poco a poco desde su aparición, desarrollando diversas culturas a todo lo largo de Kharría Tarríen. Unas crean, otras destruyen sin aparente raciocinio, y todas buscan su lugar en el mundo. Más allá del mar naciones de humanos descubrieron las enseñanzas del Gran Padre, y como luces en la noche, luchan contra uno u otro bando por mantener sus creencias, cuando no la vida.

En el Norte aun quedan hombres bestia, y en las montañas los Demonios aguardan su momento. Puede incluso que alguno de los Primeros Humanos lograse salvarse. Los Señores Blancos y los Señores de la Oscuridad siguen en guerra, y tarde o temprano Kharría Tarríen volverá a sangrar por su causa.

Pero, ahora y siempre, los Heinäe mantendrán viva la llama del Gran Padre, defendiendo la vida como antaño hicieron nuestros padres. Pues ése es nuestro lugar en el mundo.

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Cómo hacer un Slideshow con Picasa

Picasa es un interesante medio gratuito de mantener las fotos y videos en internet para compartir que usamos cuando subimos las imagenes a las entradas de blogger. Pero no sólo es éso…
Una de las muchas opciones que nos permite Picasa es la de incorporar a nuestro Blog o a nuestra  un SlideShow de un album concreto.

Ya se que Picasa ofrece un modo de realizar un Slideshow, pero en la inmensidad de la web he encontrado Picasa Web Album slideshow, una aplicación online gratuita que permite hacerlo de una forma mucho más sencilla y rápida.
Con esto debería funcionar, incorporando fotos en movimiento a nuestro blog, al estilo de slide, pero aprovechando nuestros álbums Picasa.
Por ejemplo, más abajo os pongo un ejemplo de como queda un SideShow de un álbum con imágenes de Târríen, el mundo en el que se desarrolla la novela La Senda del Dragón):

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Made with Slideshow Embed Tool

*.- sólo una cosa… lo del color de fondo es, quizás, el tema más complejo, puesto que se nos pide el código hexadecimal html del color. Puede resultarnos de gran ayuda esta página para buscar el color que nos guste.
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