GEOGRAFÍA DE TÂRRÍEN
Para hacerse una idea de la inmensidad geográfica de Târríen bastan algunas cifras; es un continente con una extensión superior a diez millones de Km2, una superficie que abarca prácticamente la de toda la Europa actual.
Existe un completo catálogo climático de Norte a Sur, desde los desiertos más secos hasta selvas tropicales, pasando por los glaciares de altura o las benignas playas de fina arena. Sin embargo, la magia inherente a la tierra hace que las variaciones climáticas no estén necesariamente unidas a las variaciones geográficas, pudiendo encontrar desiertos donde esperaríamos encontrar selvas, tundra donde buscaríamos sabanas, o llanuras de roca ígnea y magma donde el césped debería cubrir como una alfombra el suelo. Las lluvias inundan tierras que deberían estar baldías, y la nieve cae en precipitaciones sobre llanuras desde las que, a escasos kilómetros, se divisan desiertos de arena.
Ante tal diversidad, y por necesidad de simplificación, los eruditos suelen dividir el territorio en tres grandes zonas. Estas tres grandes regiones forman lo que los eruditos llaman “ Târríen Nuclear ”. Los restantes “ Territorios Satélites ”, aunque con algunas excepciones, sólo han adquirido relevancia desde hace unos cientos de años, con la vuelta a las exploraciones. Los demás territorios, los “ Territorios Olvidados ”, están sin explorar en el mejor de los casos; a veces no se trata sino de mitos o bromas pesadas para los osados navegantes que se adentran en su busca en el mar, sólo para encontrar la muerte por inanición en alta mar. Nadie sabe nada cierto sobre ellos, y los peligros y riesgos de su exploración son, por el momento, excesivos para que ningún país se lo haya planteado en serio.
Por el momento.
TÂRRÍEN NUCLEAR
El centro del mundo es el Imperio Khardesita, o al menos eso les gusta afirmar a los eruditos khardesitas. Esta mentalidad está, sin duda, influida por los deseos de rememorar el pasado que siempre han mostrado los sabios humanos. Un gran imperio humano que domine el mundo, que dé coherencia a las vidas de sus súbditos, seguridad y una esperanza en el mañana.
Aunque el pasado nunca vuelve.
El Imperio ocupa en la actualidad gran parte del territorio que en su día ocupó un imperio más grande y poderoso, el Antiguo Imperio Afrasiano.
Además del Imperio Khardesita encontramos otros diez países en esta región. Algunos de ellos considerados importantes por el Imperio, y otros considerados pequeños en función de su importancia política y/o militar.
De Este a Oeste nos encontramos a Isbandem , Perasthan y Lerthan , Acrotiria , Alfrha , los Reinos Enanos , la Tierra de Arkhem , Jadalsi , Rhiuné y Kalanti . Todos ellos, junto o en contra del Imperio, conforman el mapa de poder de Târríen.
En el Târríen Nuclear podemos encontrar zonas geográficas diferenciadas por sus peculiares características, pero que no
gozan de la consideración de país. En esta situación podemos encontrar, de Este a Oeste, los Páramos , región salvaje por civilizar, el Desierto Thambárik , Iruh , las Llanuras de Zanelay , Nihüu , el Mar Seco , las Tierras Bárbaras , la Meseta de Tharas , Nagadia y las Llanuras de los Jinetes de Daerne .
TERRITORIOS SATÉLITES
Tras años de olvido, nuevos arriesgados aventureros llegaron a sus puertos con noticias de las antiguas colonias. Del Este trajeron informes de Charghos y Meresek , y la posibilidad de emprender acciones para establecer rutas comerciales con ellos.
Aunque no ha resultado una empresa tan provechosa como se creía, muchas casas comerciales creen ciegamente en las posibilidades de estos nuevos mercados, y sumas elevadas de dinero son destinadas en cada país para montar nuevas expediciones.
En el Sur se redescubrió Tomoko , pero desde que se arribó a sus costas se tuvo conciencia de que algo había alterado la tierra.
Quizás el Caos sea el regente de estas tierras; quizás los Hombres Bestia sean los reyes de macabros ejércitos; quizás La Ley haya detenido el tiempo en algún momento mejor del pasado… Nadie lo sabe.
Sólo hay una cosa cierta,…, adentrarse en las selvas del Sur es una locura de la que muy pocos han sobrevivido… y menos aún han logrado un beneficio. En el Oeste los barcos arribaron en Zhar–Ibhar , tierra de ricas ciudades de oro, con muros de cristal y tejados de platino, donde los desiertos albergan tesoros sin igual y donde el hombre libre más pobre es aquel que sólo posee un palacio con 15 mujeres.
Tras muchos años de intentos desastrosos, aún no se ha logrado establecer una ruta permanente con las ciudades de oro.
Los lugareños son reacios a dejar que los barcos procedentes de Târríen atraquen en sus puertos, y en rarísimas ocasiones se permite a los extranjeros abandonar sus navíos, llegándose a realizar las escasas transacciones mercantiles a bordo de los bajeles.
Esto hace que, a pesar de figurar en los mapas, Zhar–Ibhar sea más un cuento a escuchar en las tabernas de algún bar que una realidad.
TERRITORIOS OLVIDADOS
Entre los eruditos existe la certeza de que aún hay multitud de territorios y países por redescubrir. En el Este hablan de las Islas de los Dragones , ocultas tras el Mar de Hierba . A pesar de que nadie ha logrado pisar sus costas, hace años que se conoce el enorme mar de algas existente donde, según la tradición, deberían de estar las islas. Por ello los exploradores alientan la esperanza de encontrarlas y, quien sabe, obtener sus riquezas.
También en el Este, más allá de Chargos , existe un desierto de arenas infinitas. Nadie ha logrado llegar a las bellas ciudades entre fértiles valles que, según se nos dice una y otra vez desde las academias, existen en aquella zona. Parece que el miedo a la muerte por deshidratación es más fuerte que la codicia.
En el Sur, más allá de lo que hoy conocemos como Océano del Fin del Mundo , cuentan las leyendas que existieron plazas fuertes del antiguo imperio, pero que fueron perdidas al inicio de su decadencia tras el ataque de naciones beligerantes, hordas de bárbaros sanguinarios y de salvajes medio desnudos pintados de vivos colores. Pero todo eso son leyendas… al menos hasta que algún navegante no demuestre lo contrario.
En el Oeste, al Norte de Zhar–Ibhar , se sabe que existe un continente nuevo por redescubrir. Los eruditos que hablan de él le llaman Kelhim y, aunque nadie ha logrado llegar hasta sus costas, los escasos escritos conservados del antiguo imperio hacen referencia a su existencia, ya que en algún momento del pasado existieron relaciones económicas entre ambas naciones.
Hoy por hoy los exploradores no lo han encontrado, aunque las leyendas orales transmitidas por los bardos de Daerne han llevado a plantear un emplazamiento frente a las costas de la amplia llanura que es su hogar ancestral.
Si te gustó puedes conseguirlo impreso en papel en Bubok .