Además de lo que ya habíamos visto, a cada Legión la acompaña una Celestia, una unidad formada por sacerdotes, que están encargados de las curaciones, tanto del cuerpo como del espíritu. También actúan de asistentes del Centurión y como mensajeros del Emperador.
Cada Celestia está constituida, como mínimo, por un (1) Sacerdote, que se encarga de los ritos religiosos, cinco (5) Ayudantes, que también son sacerdotes, y diez (10) Iniciados. Además de por diez (10) Guardias, que también actúan
como mensajeros. Según las características de las campañas estas cifras pueden modificarse.
Otra unidad que acompaña a la Legión es la Magiria, unidad constituida por un grupo de magos en número no fijo. La magia, que es cada vez más débil y de difícil control, no está mal vista en el Imperio, aunque está supervisada por los Sacerdotes, que tienen capacidad de veto y de censura.
Dentro del sistema social khardesio los magos, que normalmente no trabajan en nada que sea “productivo” desde el punto de vista del Imperio, suelen ser considerados como Extranjeros. Esto es así incluso para aquellos nacidos en Khardesia, a los que se suele llamar “desheredados”.
Por ello, aquellos magos humanos Khardesitas que desean formar parte de la sociedad trabajan en las Escuelas de Magia del Imperio, crean Talleres de Magia en los que trabajar en algo “productivo”, o se alistan en el ejército, en las Magirias.
Aquellos magos con cinco ó más años de servicio en el ejército pueden licenciarse y entrar a trabajar como rectores de las Escuelas de Magia, renunciando al botín y pasando a ser miembros de la clase trabajadora. Otros, no obstante,
optan por abrir Talleres con el botín obtenido en la guerra, que para ellos consiste exclusivamente en dinero.
Las Escuelas de Magia enseñan el arcano arte a todos aquellos que siendo niños puedan demostrar sus dotes. Aunque cada año son menos, y los poderes que manifiestan los admitidos menores. Las clases son gratuitas, ya que están subvencionadas por el propio Emperador, y las imparten magos que fueron soldados en las Magiria y ahora forman parte de la clase Ciudadana. La dirección la ejercen los Magos Veteranos del Ejército, aunque en último extremo son los Sacerdotes los que las controlan.
Los Talleres, por su parte, son independientes del Imperio, aunque deben rendir cuentas ante el Clero. Sus dueños forman parte de la clase Trabajadora, y aquellos magos que trabajen para ellos de la clase Ciudadana.
Cada Legión consta, además, de una serie de unidades auxiliares, entre las que está el Cuerpo de Ingenieros, que además de servir como zapadores en los asedios, ayudan a los soldados a levantar los campamentos de defensa, los
puestos avanzados, refuerzan estructuras tomadas al enemigo, las reutilizan o derruyen si se van a dejar detrás, construyen puentes para vadear cursos de agua y cuantas misiones se les encomiendan.
También suele asistir a las Legiones un Cuerpo de Asedio, soldados especializados en las máquinas militares destinadas a batir las murallas enemigas, tales como catapultas y ballestas, onagros, arietes o lanzapiedras.
Y siempre se asigna un Cuerpo de Intendencia, encargado de abastecer de comida a la Legión y a cuantos soldados y civiles se desplazan con ella, y al que pertenecen también los cocineros, los artesanos, los herreros encargados de fabricar y reparar las armas y armaduras, y un largo etcétera.
El número de los Cuerpos Auxiliares es siempre variable, modificándose en función de la campaña y las solicitudes de los Generales, pues todos ellos saben que son tan importantes como los soldados combatientes; a veces más.
En cuanto a las tropas en el mar, las fuerzas marítimas khardesitas son menos importantes tanto material como estratégicamente que las de tierra. Es cierto que existen flotas permanentes en la Capital Imperial y en ciertos puertos
comerciales, pero su función es mayormente defensiva. Y las grandes rutas comerciales marítimas disponen de buques militares de vigilancia, así como buques escolta para la marina mercante, preparados para defender las mercancías de los piratas.
El barco de guerra más importante del Imperio es el Trirreme. Sus bodegas están repletas de esclavos, que son los encargados de manejar los remos, aunque también cuentan con una vela cuadrada para aprovechar los vientos. En la cubierta llevan el Puente de Anclaje, un puente de asalto que se clava en la cubierta del barco enemigo, facilitando el abordaje.
Otros barcos de la marina Khardesita son los Birremes, barcos más lentos pero también más grandes que los Trirremes, los Barcos de Asedio, con catapultas en la cubierta, o los veloces Veleros de Guerra, encargados de llevar mensajes de los Sacerdotes o del Emperador al campo de batalla cuando por tierra no es posible.
Y, por último, están las tropas del Ejército Provincial, llamado también “los cuerpos de guardia”. Su número es difícilmente calculable y, de hecho, carece de interés práctico pormenorizar todas las guarniciones locales y las guardias ciudadanas de las diferentes provincias, dado que nunca se les emplea fuera de sus áreas de protección. Hacerlo supondría dejar los territorios que ocupan indefensos o asequibles a las maquinaciones de grupos disidentes, maleantes y contrarios al Imperio, que pudiesen generar revueltas o saqueos. Y nunca han llegado a constituir una fuerza suficientemente grande como para que resultase viable emplearlos en ninguna campaña militar.
Los cuerpos de guardia no están constituidos por verdaderos soldados como las Legiones, sino por los llamados
“bélites”, un grupo de guerreros que aunan en sus filas a reclutas voluntarios de las provincias, sin apenas formación militar, con viejos Legionarios. Los primeros son poco más que milicianos acostumbrados a una vida cómoda y bastante ociosa, que nunca han tenido una actitud demasiado marcial ni disciplina. Los otros son viejos soldados retirados o degradados, algunos de ellos han sido expulsados del ejército por problemas con las mujeres o el dinero, faltas de insubordinación menores, robos u otras trasgresiones que el código jurídico militar no pena con sanciones mayores. Los que habían ocupado algún cargo importante en las Legiones suelen ocupar los puestos de mando de los cuerpos de guardia debido a su instrucción militar. Aunque su disciplina suele relajarse con los años, y no son en nada comparables a los Legionarios.
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