
… cuenta la historia que los Dragones rojos, temerosos de que las criaturas de Shepsa, crueles y sanguinarias, los cazasen y exterminasen, difundieron el secreto del Acero Auténtico en un intento de ganarse su gracia. Y, de este modo, los Dragones verdes, los hijos de la tierra, fueron cazados y perseguidos. Cuando los Dragones verdes escasearon, los seres de la isla dedujeron que los Dragones rojos también eran hijos de la tierra, y también los cazaron y persiguieron.
Al final, los Dragones comenzaron a escasear, y muy pocos fueron capaces de cazarlos y perseguirlos, asà que se convirtieron no sólo en fuentes de Acero Auténtico sino en presas preciadas por los caballeros, auténticos ritos de madurez y poder.
Pero la verdad del Acero Auténtico, la sangre del Gran Padre, la esencia vital del mundo, se habÃa perdido, incluso antes de desaparecer los Dragones verdes. Pues, si bien es cierto que los Dragones rojos revelaron su procedencia, los seres no supieron descifrar los datos que les dieron.
¿Quién pensó nunca que el Gran Padre darÃa defensas a sus caballeros a cambio de matar, asesinar y exterminar a sus hijos celestes?, ¿de quién fue la idea de que el Acero Auténtico estaba reservado a los Dragones, en una especie de acto de egoÃsmo contra el hombre?, ¿cómo pudieron plantearse que el Gran Padre harÃa partÃcipe de su más sagrado don a magnicidas sin escrúpulos, asesinos de sus áureos hijos?![]()
Porque en verdad debéis saber que el Acero Auténtico es parte del mundo como lo son los Dragones, los hombres, los elfos, los cÃclopes o cualquiera de las criaturas vivientes. El Acero Auténtico participa del Gran Padre, respira las esencias mÃsticas, bebe de las fuentes de la vida, y por ello, convive con los seres de Shepsa. Y es que el Acero Auténtico está en todas y cada una de las criaturas creadas por el Gran Padre.
El Acero Auténtico forma parte de la débil carne, dotándola de vida y movimiento, forma parte de la tierra, sustento primario de la existencia, forma parte del aliento de los Dragones, proporcionándole el calor y la energÃa, y, en definitiva, nos rodea y nos abraza como un gran campo de energÃa mÃstica que es el principio de la existencia y que se refuerza con ella, haciendo que cada momento vivido en paz y armonÃa sea un instante vivido en el Gran Padre. Sólo tenemos que despojar nuestra alma de maldad y mostrarnos puros, y él nos permitirá ser partÃcipes de su esencia celestial.
Esta gran verdad, siempre frente a la vista de quien quiera verla, se perdió cuando el hombre levantó su mano contra los Dragones. No hay que buscar el Acero Auténtico en otras razas ni en otros lugares, pues cada uno de nosotros somos seres luminosos a los ojos del creador, y poseemos una porción de él mismo que nadie nos podrá nunca quitar. Sólo tenemos que ser dignos de tan valioso presente…
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