Destacados Archive

0

Banda Sonora Original

Este es un proyecto largo tiempo acariciado que, al fin, he terminado… Las canciones que he seleccionado para esta “Banda Sonora” del libro son una mezcla de “paisajes sonoros” que traen a mi cabeza imágenes, historias o situaciones relacionadas o similares a las desarrolladas en los capítulos con los que se corresponden.

Flash required

Por motivos legales, y para respetar los derechos de autor, las canciones están cortadas a los 30 sg., al modo en que iTunes las corta, de modo que uno puede hacerse una idea de la canción antes de comprarla/adquirirla.

Si queréis saber donde conseguir las canciones completas podéis echarle el ojo a éste pdf.

 

Donde encontrar las canciones

Descarga el disco


0

Târríen: La creación según la tradición Khardesita

LA CREACIÓN SEGÚN EL IMPERIO KHARDESITA

Perdido está en la memoria del hombre el nacimiento del mundo, olvidado por aquellos que abrieron sus ojos a la vida en Târríen, la pequeña joya llamada por los eruditos Therría Kherrhiia Tarríen.

Hubo un tiempo en que el mundo no era como hoy lo conocemos, un momento en la historia de los infinitos planos en el que los continentes tenían otras costas, otras montañas desafiaban los cielos y los mares, hoy secos, bañaban otras playas.

Poco o nada sabemos de esta época, y lo que se narra suelen ser Leyendas o mitos, folklore de gentes temerosas del destino que, incapaces de abrir sus mentes a la inmensidad, se encierran, timoratas, tras el velo de la autocomplacencia, de las mentiras y el engaño que los bardos tejen con destreza.

Poco sabemos, es cierto, pero algo si está claro. Hace mucho, mucho tiempo, otra raza vagó por el mundo, una raza muy similar al hombre actual, pero también muy diferente… esta raza es llamada por lo eruditos los Primeros Humanos.

Su existencia está más allá de toda duda, como demuestran los restos que de ellos nos han llegado. Y no sólo hay que hacer referencia a sus antiguas máquinas de guerra, cuya eficacia y letalidad ha quedado contrastada en numerosas ocasiones a lo largo de los siglos. Ni a las ruinas que tapizan las montañas, las praderas y los mares.

No, todo son menudencias si se compara con que, en algún momento de su historia, crearon el Cinturón de Khalendria. Y más increíble es pensar que, según se cree, allí donde hoy vagan errantes las lágrimas de los Dioses, antes hubo una tercera luna.

Pero, ¿dónde están hoy los Primeros?

Los eruditos nos cuentan que, en algún momento, los Primeros entraron en guerra. Contra quién, o contra qué, nadie lo sabe.

Sólo sabemos una cosa… Perdieron.

Cuanto tiempo pasó desde su desaparición hasta el resurgimiento de nuevas razas inteligentes nadie lo sabe a ciencia cierta. Pero algo en lo que casi cualquier escuela coincide es en que, fuese cual fuese la causa de la Caída de los Primeros, el mundo no volvió a ser lo mismo.

Fuerzas desconocidas irrumpieron en nuestra realidad. La Oscuridad mutó el mundo, alterando su forma y la vida que en él existía. El orden inmutable de la Luz dirigió algunas modificaciones, luchando contra la Oscuridad, reestableciendo y reestructurando bajo su poder cuando la eterna lucha lo permitía.

Por fin, la magia primigenia de los Dioses Grises envolvió el mundo, favoreciendo la evolución de los simios hacia lo que serían, con los milenios, los nuevos Humanos, la raza por excelencia de Târríen, y sin duda la más ambiciosa y expansionista, a la par que la más beligerante e intolerante.

De los mares surgieron también, imbuidos en esa magia, los cetáceos, que habrían de convertirse en los Heinäe, los perfectos, los leales, los fieles seguidores de los Dioses Grises.

Antiguos sirvientes de los Primeros sobrevivieron en cuevas, profundas minas donde trabajaban para sus altos señores. Estos restos de la gloria de antaño sufrieron la degeneración de la tierra, la maldición de la alteración de la Oscuridad, y la posterior reforma de la Luz en las guerras por el poder de la antigüedad. Cuando el conflicto cesó salieron a la luz y bajo la iluminación del Gran Padre evolucionaron hasta lo que hoy se denominan Enanos.

Otras razas hollaron el mundo en la antigüedad, pero ninguna logró sobrevivir en la difícil carrera de la evolución, o al menos eso creen los sabios.

La Luz y la Oscuridad también trajeron a Târríen a lo largo de los milenios multitud de sirvientes para luchar en sus guerras, y algunos de los que sobrevivieron lograron prosperar con el paso del tiempo. Estos seres raras veces conforman razas lo suficientemente estables y homogéneas como para que los eruditos los consideren poco más que criaturas o bestias inteligentes. Las pocas razas no autóctonas de este plano que merecen el tiempo empleado en su estudio reciben tradicionalmente la denominación genérica de Hombres Bestia; el resto son simplemente Demonios, seres cuya mera existencia es un insulto para la vida.

Finalmente, cien mil años después de la Caída de los Primeros, y después de que innumerables reinos se levantaran y cayeran en el tablero de poder de Târríen, surgió el que se autodenominó Sucesor de los Primeros. El imperio Afrasiano dominó mediante la política, la diplomacia y la guerra, cuando fue necesaria, la práctica totalidad de Târríen. Tardó siglos en establecerse pero, tras asentarse, veinte mil años de gloria deslumbraron a la humanidad.

Por primera y única vez el hombre doblegó los deseos de la Luz y la Oscuridad, y ambas iglesias fueron aceptadas por igual; sus cultos permitidos y sus sacerdotes respetados por todos. Las ciencias prosperaron hasta límites cercanos al tiempo de los Primeros, y los brujos removieron la misma esencia de la magia, explorando los planos eternos hasta en sus más lejanas manifestaciones.

Entre las grandes civilizaciones de aquella época sólo los Reinos Enanos y Rhiunè quedaron excluidos de su poder, prosperando independientes del imperio humano a lo largo de veinte milenios. Zonas aisladas o sin importancia económica ni cultural tampoco fueron conquistadas, como las Tierras Bárbaras, el Mar Seco o los Páramos.

Mucho de lo que actualmente somos se lo debemos al Imperio Afrasiano. Pero, como todo lo que hacen los humanos, su reino de gloria terminó por desaparecer.

Milenios de tranquilidad doblegaron la moral del hombre, la paz laceró su espíritu, y la envidia y el desprecio azuzaron sus armas contra sus pacíficos vecinos. Los Reinos Enanos resistieron replegándose en sus Ciudades–Mina, encerrados bajo la roca, indiferentes a los ataques.

Pero Rhiunè si respondió al ataque. Milenios de adoración a los Dioses Grises permitieron a los guerreros Heinäe resistir a las máquinas de guerra, demostrando que el músculo era igual, sino más fuerte que el metal. La magia Afrasiana fue más efectiva, pero el espíritu del mundo apoyó a los Heinäe en los momentos de penar, y no sólo repelieron la invasión, sino que ganaron las batallas y doblegaron al incursor. Lograron derrotar al Imperio Afrasiano… y precipitaron su caída, la Segunda Caída Humana.

En la batalla de la Llanura de Piedra las fuerzas Heinäe invocaron al poder de la tierra, y su hechizo transformó a un ejército de más de ciento cincuenta mil hombres en estatuas de piedra. Presas del pánico, las tropas humanas huyeron, abandonando la guerra y retirándose a sus casas, en un adelanto de la decadencia que vendría.

No fueron los únicos que sufrieron. Atormentados, los Heinäe se retiraron a sus tierras, cerraron sus fronteras y, por miedo a lo que podrían volver a hacer, juraron no volver a aventurarse fuera de sus confines. De eso hace ya dos mil quinientos años, y sólo hace unos años que ha comenzado a hablarse de caravanas que han logrado llegar a las ciudades de Rhiunè. Quizás simples mitos…

Para el imperio Afrasiano fue como si la magia de la tierra se hubiese vuelto en su contra, demostrando que ni Luz ni la Oscuridad podían frenarla.

Poco a poco las gentes fueron muriendo, los ríos se fueron secando y los niños dejaron de nacer. Ataques piratas quemaron puertos y segaron vidas en los mares, milenios de información marinera se perdieron, olvidándose las antiguas colonias, dejadas a la mano del destino. Los bárbaros comenzaron a atacar desde sus estériles tierras sobre las civilizadas poblaciones que ocupaban sus antiguos dominios, celosos de sus riquezas, temerosos de su ciencia y resentidos por los años de desprecio.

En las lejanas fronteras pueblos enteros lucharon por su emancipación y su libertad, tratando de huir de la debacle. Poco a poco pequeños grupos de insurrectos se fueron uniendo, surgiendo entre los sublevados líderes que engendraron países independientes. Y así nació la División, una zona de terreno baldío que separaba los leales al Imperio de los separatistas.

Por fin, toda esta hecatombe culminó el año 563 después de la batalla de la Llanura de Piedra, en el que sería, sin duda, el peor año de todos los que se recuerdan de la historia humana.

Asentando en focos de mala alimentación, pobreza y enfermedad, la peste se cebó en la población del Imperio, arrasando pueblos y burgos. Como si se tratase de un ataque militar de los ejércitos de la Oscuridad, la peste apareció súbitamente en múltiples regiones, matando a nobles y vasallos por igual.

Las gentes del campo, diezmadas, no pudieron recoger cosechas, y el hambre acompañó a la peste. Pueblos enteros quedaron desiertos.

Al tercer año de penurias tribus de hombres bestia, las más horrendas y terribles criaturas de la Oscuridad imaginables, bajaron desde las montañas buscando comida, enarbolando la bandera de la guerra y portando ríos de sangre. Legiones enteras de bestias inteligentes penetraron como el agua entre los dedos a través de las fortalezas, y la muerte campó a sus anchas por el mundo.

Los propios elementos parecieron participar en esta ofensiva. Entre el mar de los Dragones y el Mar Púrpura lluvias torrenciales devastaron la tierra, provocando inundaciones catastróficas. El hambre, la muerte y las epidemias hicieron que por todas partes creciese la multitud de pobres sin esperanza. En los caminos millares de errabundos mantuvieron un clima de inseguridad y violencia.

Ni la Luz ni la Oscuridad parecían poder con la fiereza de la tierra, y se moría de hambre ante las puertas de los monasterios. La fe en los Dioses sufrió su más dura prueba en el mismo corazón de las gentes. En muchas ciudades y en los campos la cólera se adornó con el manto religioso, confundiéndose la revuelta social y la esperanza religiosa.

Finalmente, en el año 571 apareció la cofradía armada en un pequeño monasterio de las montañas Ventosas. Estos guerreros santos, seguidores de la Luz, hicieron un juramento colectivo, prometiéndose caridad mutua, ayuda en tiempos difíciles y subordinación absoluta a los designios de la Luz.

Poco a poco, este grupo radical de guerreros fue extendiéndose, enfrentándose a las hordas de la Oscuridad. Gritando su servicio al Omnipresente, Creador y Guardián del Todo, difundieron su mensaje entre las gentes. Años de penuria, de sufrimiento y muerte hicieron que estuvieran dispuestas a escucharles.

Afirmaban que Él no podía tolerar por más tiempo que la Oscuridad mancillase su obra, y que les había elegido a ellos, los Benditos, como su martillo en el mundo. Advirtieron que el mundo se encontraba ante una gran, una hermosa y drástica transformación.

Según ellos, tres edades marcarían la historia de Târríen, y cada una de ellas era una etapa del hombre.

Primero fue la Edad de los Primeros Humanos, perdida en el tiempo. Luego fue la Edad de los Hijos, que estaba finalizando. La tercera edad sería la Edad del Evangelio Eterno, culminación de la historia humana.

Si la primera edad estuvo dominada por las revelaciones, la segunda por la fe y la sumisión, la tercera sería la del amor, del gozo y de la libertad. No habría riqueza ni pobreza, desaparecería el poder, sustituido por una comunidad en libertad de seres perfectos. Él se revelaría directamente en el corazón de los hombres.

Pero todas las edades han estado precedidas por una transición, un período trágico con sus dificultades, sus tensiones, sus catástrofes. En aquel momento se estaba entrando en ése período, y la lucha y derrota de la Oscuridad supondría el advenimiento del espíritu.

Las luchas fueron brutales. De entre los restos del Imperio surgieron más y más Benditos, guerreros iluminados, fanáticos que quemaban a los seguidores de la Oscuridad, destripaban a los que se les oponían y prácticamente exterminaron a los hombres bestia.

Con el paso de las décadas una nueva nación vio la luz. De las cenizas del pasado, la humanidad reedificó un reino. A este reino se le dio una capital, PuntoCentro, lugar donde los Benditos recibieron su don y desde el que iniciaron la reconquista. Y al país le denominaron Imperio Khardesita en honor a Khardes, el sumo sacerdote del templo de la señal. Otros simplemente lo denominaron el Imperio, tratando de dejar bien claro que sólo ellos eran los herederos del antiguo Imperio Afrasiano.

Pero esto no fue un final, sino que habían empezado los problemas para la humanidad. El período de transición no había hecho más que comenzar.

En el Sur, los fieles seguidores de la iglesia de la Oscuridad resistieron a los ejércitos de la Luz, y crearon un país a la mayor gloria del panteón Oscuro. Y lo llamaron la tierra de Arkhem.

En la división surgieron grandes naciones, todas ellas resentidas de su origen y bajo distintas ideologías. Jadalsi brilló con luz propia durante dos mil años, pero como todo lo que arde vivamente, terminó perdiendo su fulgor en la noche del tiempo. Kalanti, nación de ricas y autárquicas Ciudades–Estado, expandió sus territorios con fiereza durante años, pero finalmente perdió el empuje necesario y cayó en los mismos errores que el antiguo imperio. Hyarmaniel, con sus verdes bosques, desafió y aún desafía al Imperio, aunque nunca se mostró contrario a las caravanas de mercancías. Las llanuras de Zanelay fueron, y son, libres como el aire, peligrosas como el agua, fascinantes como el fuego y vivas como los bosques.

En el Noroeste, nobles de las casas gobernantes erigieron un reino en el que no habría rey, sino que ellos serían el poder, y lo llamaron Acrotiria. Y más allá, los salvajes despreciados por el antiguo imperio establecieron un beligerante reino, al que llamaron Isbandem.

En el Sudoeste, nobles guerreros renegaron de la Oscuridad y de la Luz, rehusaron caer de nuevo en sus garras y, resentidos por el sufrimiento que habían acarreado a la humanidad, volvieron a la senda del mundo. Así surgió Lerthan, el reino donde los más nobles y puros guerreros decidieron dirigir sus destinos. Y a su sombra creció Perasthan, un enorme mar de fértil tierra, dorada como los cereales, verde como las hortalizas, amarilla y escarlata como las refrescantes uvas.

Y más allá de la influencia del Imperio prosperaron nuevas naciones; unas lograron sobrevivir a la explosión de su propio nacimiento, pero otras murieron en los labios de los bardos.

Ajena a este pulsante ritmo de energía generacional, Rhiunè permanece dormida, distante, más un sueño que una realidad.

Aurelén de Serena, pluma de la sabiduría, brazo de la Luz.

portada-apendices

0

Târríen: La creación según la tradición Heinäe

La siguiente crónica está extraída de los manuscritos contenidos en el sagrado y odiado Libro de los No Nacidos. Benditos los ojos que hayan logrado apartarse de sus execrables volúmenes, porque ellos verán un nuevo día.

… y al mundo llegó Aggleddhull “el destructor”, “el devorador de almas”, “el odiado”, “el corruptor”, y la vida murió a su paso. No se sabe cómo llegó, ni quien sirvió de puente entre su dimensión, maldita sea mil veces mil, pero lo cierto es que los Primeros no estaban preparados para detener su aciago avance.

Hasta entonces los Primeros Humanos, una raza que nació del polvo cósmico y fueron moldeados por el Gran Padre para habitar en Kharría Tarríen, habían aprendido a dominar y amoldar a voluntad el mundo y la naturaleza. Su magia, poderosa como su propio espíritu, les permitió realizar grandes obras, e incluso llegaron a alterar la realidad. Permitieron que los Señores de la Luz dominaran al Oscuridad, que el orden acabase con la aleatoriedad de la existencia. Y los Dioses Grises no pudieron evitar el equilibrio de poder; el Gran Padre creador y dador de vida fue herido en su más íntima esencia.

Posiblemente de aquella manera llegó al mundo Aggleddhull “el señor de los siete infiernos”, trayendo a todos sus hermanos tras de sí, y ni todos los grandes sabios de los Primeros pudieron detenerlos.

El afán de la esencia de la Oscuridad por corromper el mundo, por retorcerlo desde sus propias entrañas, anidaba en el pecho de Aggleddhull y su corte, y los Primeros y su magia no suponían sino una efímera molestia. Para solucionar este estorbo, los Señores de la Oscuridad crearon a los hombres bestia, profanando la esencia de los Primeros, y los modeló a imagen y semejanza de caóticos seguidores de otros mundos.

Los hombres bestia sólo sabían matar por y para sus amados Dioses, y se lanzaron contra las defensas de unos sorprendidos humanos. Las batallas eran sangrientas, y a pesar de la superioridad de los Primeros en el campo de batalla, allí donde caía un Hombre bestia tres tomaban su lugar. Durante miles de años ambos bandos lucharon y murieron, y ninguno pareció flaquear.

Mientras los muertos de ambos bandos se amontonaban en los campos de batalla a todo lo largo de Kharría Tarríen, en los planos superiores los sabios luchaban directamente contra Aggleddhull y su corte, aunque cada vez iban debilitándose más y más.

Harto de la pérdida de tiempo que la resistencia le estaba produciendo, y ante la necesidad de atender más directamente a los ataques místicos que parecían redoblarse en un desesperado intento de detenerles, los Señores de la Oscuridad trajeron a este plano a sus demonios servidores.

Desde ese día la raza de los Primeros Humanos estuvo abocada a la desaparición.

Las fuerzas demoníacas se unieron a los hombres bestia y cayeron una vez más sobre los Primeros, que poco a poco fueron cediendo ante su fuerza. Mientras, los sabios fueron, poco a poco, retirándose de los planos superiores ante las enormes pérdidas que estaban sufriendo.

Finalmente, la situación se hizo insostenible. Los recursos humanos no sólo se fueron agotando, sino que los constantes ataques de las tropas del Oscuridad hacían cada vez más difícil preparar adecuadamente a las levas para el combate. Una tras otra, las ciudades de plata de los Primeros fueron cayendo ante el avance del Oscuridad, sus gentes muertas o pervertidas por los Señores de la Oscuridad, y sus almas condenadas al olvido.

Finalmente, tras más de diez mil años de guerra, las tropas de los Primeros nacidos, con pocas y mal preparadas unidades, fueron completamente derrotadas en la Batalla de Korangar.

En un último y desesperado intento de sobrevivir y evitar que Kharría Tarríen fuera corrompido totalmente por Aggleddhull y su corte, los últimos sabios invocaron la ayuda de los Señores Blancos. Este fue el comienzo de la Guerra de los Dioses. Durante años habían sacado tiempo al tiempo para poder llamarles cuando todos los signos fueran correctos.

Y, en ese momento de necesidad extrema, los Señores de la Luz acudieron a su llamada, y camparon por el mundo. Y trajeron fuerzas leales a la Luz que lucharon con furia contra el Oscuridad, guerreando en tierra contra las tropas de hombres bestia y demonios; y ellos mismos lucharon en los planos superiores, junto a los sabios humanos, contra el corruptor de la vida y su corte.

Y en su fiereza se desataron sobre Kharría Tarríen las mayores fuerzas conocidas hasta entonces, sólo equiparables a las fuerzas primigenias del Gran Padre.

Aggleddhull fue malherido y encerrado en lo más profundo del Empíreo, su corte de oscuros señores desterrada del mundo y sus fuerzas derrotadas. Los sabios supervivientes, los últimos de su raza, decidieron quedarse a guardar su prisión, para evitar que nunca más volviese a impregnar Kharría Tarríen con su esencia. Los Señores Blancos, heridos y débiles, aunque victoriosos, se retiraron a recuperar fuerzas. El Gran Padre, duramente castigado y mortalmente herido, se precipitó hacia el mundo provocando en su caída un cataclismo sólo similar a la Guerra de los Dioses. El mundo se sumió en una espesa niebla, y las aguas subieron hasta cubrirlo prácticamente todo.

Al cabo de varios cientos de miles de años el mundo comenzó a regresar a la normalidad, para finalmente florecer como lo conocemos en la actualidad. Allí donde antes sólo estaban los Primeros fueron apareciendo distintas razas surgidas de las fuerzas mágicas liberadas por el cuerpo inerte del Gran Padre. Estas razas surcaron libres y salvajes el mundo durante generaciones y, con el paso del tiempo, fueron desarrollando culturas distintas.

Con el lento paso de los siglos nacieron y desaparecieron reinos, países enteros vieron la luz y finalmente se hundieron en el olvido. Sólo los más fuertes sobrevivieron.

En un intento de emular al Gran Padre, los Señores Blancos apoyaron en su desarrollo a los nuevos seres humanos, los segundos nacidos, y estos forjaron el Imperio Afrasiano. Aunque lejos del esplendor alcanzado por los Primeros, el Imperio floreció entre el barbarismo de sus vecinos, a los que terminó conquistando, dominando o exterminando.

En el Sur, seres inteligentes creados en el remoto pasado mediante las artes de la Luz por los Primeros, antiguos vasallos y sirvientes, levantaron un reino que resistiría a los envites de su belicoso vecino. Esta raza fue despectivamente denominada por el Imperio como enanos, y su país llamado los Reinos Enanos.

Más allá, también en el Sur, una nueva raza alumbrada por el Gran Padre desde las puras aguas del océano edificó un reino en perfecta armonía con el planeta. Los Heinäe, virtuosos entre los virtuosos, lograron llevar el poder de los Dioses Grises hasta límites impensables para sus vecinos, y Rhiunè brilló en las noches de Kharría Tarríen como sólo las estrellas pueden hacerlo.

El Imperio Afrasiano, leal seguidor de los Señores Blancos, pronto desaprobó las creencias de sus vecinos; la guerra no fue sino el fin lógico en las mentes de sus líderes y sacerdotes. El pueblo fue llamado a la guerra Santa contra los infieles, y las tropas chocaron contra las defensas de los Reinos Enanos y de Rhiunè. Los enanos retornaron a las cuevas que habían habitado tras la Guerra de los Dioses, y desoyeron los gritos de guerra de los humanos. Los Heinäe, sin embargo, si fueron a la guerra, y Kharría Tarríen tembló a espada, fuego y sangre.

Mientras la Luz y los Dioses Grises se destrozaban mutuamente, la Oscuridad permaneció al acecho, esperando un descuido de sus cuidadores, curando sus heridas, haciendo planes. Grupos de hombres bestia y demonios habían sobrevivido a la Guerra de los Dioses y a la catástrofe que trajo consigo en los más altos picos montañosos. Ahora que el Imperio se debilitaba las huestes del Oscuridad comenzaron a bajar de las montañas y acosar a los humanos.

La guerra contra los Heinäe supuso el primer fracaso de la historia del Imperio. Sus tropas fueron derrotadas, su moral se arrastró por los suelos y la iglesia de la Luz fue terriblemente humillada.

Los Señores de la Oscuridad, fortalecidos, volvieron de nuevo entre las criaturas mortales, y sus leales fuerzas estaban esperándole para iniciar una nueva guerra. Los eruditos del Imperio, tras percatarse del peligro, lucharon con ahínco como los Primeros habían hecho tiempo atrás. Sus tropas lucharon con valor, expulsando al Oscuridad donde podían o retirándose de las zonas perdidas.

Finalmente, en la Batalla de los No Nacidos, las fuerzas de Aggleddhull y sus huestes oscuras terminaron con las defensas humanas. Y el Imperio Afrasiano comenzó una lenta desintegración que conduciría, años más tarde, a su completa desaparición…

Arquías ven Azehäs, jefe de escribas y guardián de la memoria.

………………………………………

Bien, este es más o menos el relato de la creación de Kharría Tarríen, el mundo en el que habitamos. Cómo y cuando fueron creados los Primeros Humanos no nos ha sido posible de determinar, pues todo lo que sabemos sobre ellos ha sido descubierto en los yacimientos arqueológicos.

Hoy en día el mundo aún recuerda las diversas guerras y batallas que la lucha eterna ha originado; ahora y siempre, el Mar Seco nos recuerda la caída del Gran Padre.

Desde la Batalla de los No Nacidos la Luz y el Oscuridad campan libremente por el mundo. Los Señores de la Oscuridad le enseñaron la magia al hombre, y como usarla para luchar eternamente contra los seguidores de la Luz. Y su magia es cada vez más poderosa. Los Señores Blancos, por su parte, siguieron apoyando a los humanos que tan lealmente les sirvieron y sirven en su eterno conflicto.

Las diversas razas han ido evolucionando poco a poco desde su aparición, desarrollando diversas culturas a todo lo largo de Kharría Tarríen. Unas crean, otras destruyen sin aparente raciocinio, y todas buscan su lugar en el mundo. Más allá del mar naciones de humanos descubrieron las enseñanzas del Gran Padre, y como luces en la noche, luchan contra uno u otro bando por mantener sus creencias, cuando no la vida.

En el Norte aun quedan hombres bestia, y en las montañas los Demonios aguardan su momento. Puede incluso que alguno de los Primeros Humanos lograse salvarse. Los Señores Blancos y los Señores de la Oscuridad siguen en guerra, y tarde o temprano Kharría Tarríen volverá a sangrar por su causa.

Pero, ahora y siempre, los Heinäe mantendrán viva la llama del Gran Padre, defendiendo la vida como antaño hicieron nuestros padres. Pues ése es nuestro lugar en el mundo.

portada-apendices

0

Videolibro "La Senda del Dragón"

videolibroDespués de mucho pelear con el Crazy Talk, al fin tengo los capítulos promocionales de mi novela “La Senda del Dragón” en formato video…

0

Poner un Audiolibro en el blog

Creo que el resultado no fue malo Y por eso lo publiqué hace poco como audiolibro… No fue malo si tenemos en cuenta que a) es gratuito y b) si consideramos el tipo de programa que tenemos ante nosotros (admitamos que no hay ninguno bueno… la voz humana es, al menos por ahora, inigualable).
… Pero luego pensé… ¿No habrá otras opciones mejores? Y de ahi salió esta entrada, en la que os explicaré cómo he hecho una mejora en el Audiolibro y cómo lo he subido como tres capítuos independientes en una “playlist“.
El resultado final es éste…

Pero comencemos por el principio…
Como ya expliqué,al principio usé un programa llamado YAKiToMe!
Acepta multitud de archivos de texto se puede elegir entre varias voces y genera el  mp3 bastante rápido.
Una vez tenemos los archivos de sonido, tenemos que subirlos a un disco duro virtual. En mi caso he usado Googlesites, pero hay multitud de opciones.

Y, con las direcciones url de los archivos mp3 “en mi poder“, he abierto una cuenta gratita en MixPod para generar una lista de reproducción y un reproductor en flash. Después de mucho buscar, y tras mirar Goear, Esnips y otros, este ha sido el que más me ha gustado por varias razones. La primera y fundametal, es que permite ordenar los archivos mp3 en la lista de reproducción. Luego permite personalizar bastante el reproductor, y no sólo el tipo, sino el color del fondo, de las letras, etc. Y además permite generar el código par multiples sitios de forma sencilla…. entre otras cosas.
Es imposible que os lo explique mejor o más fácil de como lo explican en Nadabueno, así que os recomiendo que visitéis la página.

  

Otras opciones podrían ser:
 Con una versión gratuíta y una demostración para que véas cómo quedaría.
DSPEECH, un programa gratuito que convierte a formato de audio (wav, ogg y mp3) texto de un archivo txt, doc o pdf. Pero no sólo se necesita este programa para conseguir el archivo de sonido adecuado, es preciso instalar anteriormente la última versión del motor SAPI de síntesis de voz para Windows y posteriormente instalar voces en español.
Tienes una buena exlicación en miniguias.com, y todo lo necesario aquí:
· Motor SAPI de síntesis de voz, en la página que aparece hay que buscar “Files in This Download“. Se pulsa el botón Download correspondiente a SpeechSDK51.exe. Procede la descarga propiamente dicha; el archivo tiene un tamaño de 68 Mb.
· DSpeech v1.55.3 (Windows NT/2000/XP/VISTA)  (800 KB aprox.). No necesita instalación; se descomprime y a funcionar.
· Para traducirlo al español descarga este archivo. El resultado de la descompresión de los lenguajes es un archivo del tipo “Spanish.lng” que se ubicará en la misma carpeta que se encuentre el programa.
· DSpeech PDF Plug-In para abrir archivos pdf (250 KB aprox.).
· Puedes encontrar más archivos necesarios para el correcto funcionamiento en esta página.
Ya estamos a punto de comenzar a usar el programa… ahora sólo queda descargar las voces… Realmente este es, posiblemente, el punto crítico. Los programas pueden ser más o meos potentes, mejores o peores, más caros o gratuítos, pero lo que va a “dar la diferencia” son las voces (ejemplo de una “mala” sería esta). Hay múltiples opciones, auqnue te recomiendo las siguientes:
          – Microsoft tiene una voz muy interesante, que suena casi humana, llamada “Alicia
          – Puedes encontrar voces casi humanas en Cepstral (demostración) y Loquendo (demostración). Pero
            no son gratis, sino que cuestan unos 30 euros cada una. Dejo unos ejemplos más para que  hagáis
            una idea:
                1.- Mónica (Loquendo)
                2.- Jorge (Loquendo)
                3.- Carlos (Loquendo)
0

Audiolibro gratuito de la novela

Hace unos días descubrí un  programa que leía libros electrónicos con voz humana . Su calidad era cláramente inferior a la de una persona real leyendo, pero lo suficientemente buena como para animarme a hacer un Audiolibro con los capítulos gratuitos de mi novela “La Senda del Dragón”.
El resultado no está mal, dentro de lo esperable para una máquina. Así que me puse a buscar Audiolibros en internet y, finalmente, se me ocurrió hacer esta entrada para dar a conocer un poco más las distintas ofertas existentes, algunas gratuitas y otras de pago.

Un Audiolibro puede ofrecer los contenidos más variados: puede ser un cuento, una conferencia, un curso, un artículo, un ensayo, un diálogo, una entrevista, un programa de radio, un relato más o menos largo realizado por una emisora de radio…
Existen diferentes formatos de audiolibros:
· Los Audiolibros con voz real o humana son aquellos que son narrados por una persona.
· Los Audiolibros dramatizados son aquellos que son narrados por diferentes narradores. También destacan por añadir efectos de sonido. Algunos audiolibros tienen versiones completamente dramatizadas del libro impreso, a veces con un grupo de actores, música, y efectos de sonido. Son empleados por ejemplo, en cuentos para niños.
· Los audiolibros con voz electrónica son aquellos que son narrados por una voz que genera las frases a partir de un programa de ordenador que reune las palabras de pregrabaciones de una sola palabra. Su calidad de audio suele ser cláramente inferior a los otros dos tipos por motivos obvios.
Lo normal es que, a no ser que se indique lo contrario y, debido a una lógica limitación de tiempo, los audiolibros sean versiones electrónicas reducidas de las obras escritas.
· Se pueden Comprar Audiolibros en Español en:
Audiolibro.es nació el 9 de Febrero de 2004, y desde entonces llevan ya 6 años dedicados íntegramente al sector del audiolibro. Este tiempo les ha permitido situarse como la mayor tienda de audiolibros en español del mundo, aunque también venden en otros idiomas, suministrando a particulares, a librerías y a bibliotecas tanto en España como a nivel internacional.
Librosenred.com, completa Editorial Digital en idioma español que trabaja en la edición, difusión y venta de libros digitales e impresos desde mayo de 2000.
En PlanetaLibro encontrarás miles de libros gratis para descargar de dominio público. Todos en español. Descarga libros digitales gratis para tu iPhone, PDA, Palm, iPod, eBook reader, teléfono móvil, PC, y más.
audiolibros.podomatic.com Blog donde podremos encontrar Audiolibros y Podcast en español.
Ediciona es un portal donde podemos encontrar diversos recursos dentro del proceso de creación, producción, distribución, promoción y venta de libros y prensa. Podemos encontrar recursos para Audioibros Gratuitos o de Pago.
Ivoox usan el formato wiki, podcast. Se trata de una comunidad de oyentes y amantes de la palabra, donde encontrar gratuitamente radio a la carta, podcasts y audiolibros. Además puedes grabar tus propias lecturas y compartirlas.
PodCastellano es una web con información, noticias, preguntas frecuentes, documentación, directorio, foros y ayuda sobre podcasting en español.
1

Târríen, geografía básica. Un mundo por descubrir

GEOGRAFÍA DE TÂRRÍEN

Para hacerse una idea de la inmensidad geográfica de Târríen bastan algunas cifras; es un continente con una extensión superior a diez millones de Km2, una superficie que abarca prácticamente la de toda la Europa actual.

Existe un completo catálogo climático de Norte a Sur, desde los desiertos más secos hasta selvas tropicales, pasando por los glaciares de altura o las benignas playas de fina arena. Sin embargo, la magia inherente a la tierra hace que las variaciones climáticas no estén necesariamente unidas a las variaciones geográficas, pudiendo encontrar desiertos donde esperaríamos encontrar selvas, tundra donde buscaríamos sabanas, o llanuras de roca ígnea y magma donde el césped debería cubrir como una alfombra el suelo. Las lluvias inundan tierras que deberían estar baldías, y la nieve cae en precipitaciones sobre llanuras desde las que, a escasos kilómetros, se divisan desiertos de arena.

Ante tal diversidad, y por necesidad de simplificación, los eruditos suelen dividir el territorio en tres grandes zonas. Estas tres grandes regiones forman lo que los eruditos llaman “Târríen Nuclear”. Los restantes “Territorios Satélites”, aunque con algunas excepciones, sólo han adquirido relevancia desde hace unos cientos de años, con la vuelta a las exploraciones. Los demás territorios, los “Territorios Olvidados”, están sin explorar en el mejor de los casos; a veces no se trata sino de mitos o bromas pesadas para los osados navegantes que se adentran en su busca en el mar, sólo para encontrar la muerte por inanición en alta mar. Nadie sabe nada cierto sobre ellos, y los peligros y riesgos de su exploración son, por el momento, excesivos para que ningún país se lo haya planteado en serio.

TÂRRÍEN NUCLEAR

El centro del mundo es el Imperio Khardesita, o al menos eso les gusta afirmar a los eruditos khardesitas. Esta mentalidad está, sin duda, influida por los deseos de rememorar el pasado que siempre han mostrado los sabios humanos. Un gran imperio humano que domine el mundo, que dé coherencia a las vidas de sus súbditos, seguridad y una esperanza en el mañana.

Aunque el pasado nunca vuelve.

El Imperio ocupa en la actualidad gran parte del territorio que en su día ocupó un imperio más grande y poderoso, el Antiguo Imperio Afrasiano.

Además del Imperio Khardesita encontramos otros diez países en esta región. Algunos de ellos considerados importantes por el Imperio, y otros considerados pequeños en función de su importancia política y/o militar.

De Este a Oeste nos encontramos a Isbandem, Perasthan y Lerthan, Acrotiria, Alfrha, los Reinos Enanos, la Tierra de Arkhem, Jadalsi, Rhiuné y Kalanti. Todos ellos, junto o en contra del Imperio, conforman el mapa de poder de Târríen.

En el Târríen Nuclear podemos encontrar zonas geográficas diferenciadas por sus peculiares características, pero que no gozan de la consideración de país. En esta situación podemos encontrar, de Este a Oeste, los Páramos, región salvaje por civilizar, el Desierto Thambárik, Iruh, las Llanuras de Zanelay, Nihüu, el Mar Seco, las Tierras Bárbaras, la Meseta de Tharas, Nagadia y las Llanuras de los Jinetes de Daerne.

TERRITORIOS SATÉLITES

Tras años de olvido, nuevos arriesgados aventureros llegaron a sus puertos con noticias de las antiguas colonias. Del Este trajeron informes de Charghos y Meresek, y la posibilidad de emprender acciones para establecer rutas comerciales con ellos.

Aunque no ha resultado una empresa tan provechosa como se creía, muchas casas comerciales creen ciegamente en las posibilidades de estos nuevos mercados, y sumas elevadas de dinero son destinadas en cada país para montar nuevas expediciones.

En el Sur se redescubrió Tomoko, pero desde que se arribó a sus costas se tuvo conciencia de que algo había alterado la tierra.

Quizás el Caos sea el regente de estas tierras; quizás los Hombres Bestia sean los reyes de macabros ejércitos; quizás La Ley haya detenido el tiempo en algún momento mejor del pasado… Nadie lo sabe.

Sólo hay una cosa cierta,…, adentrarse en las selvas del Sur es una locura de la que muy pocos han sobrevivido… y menos aún han logrado un beneficio. En el Oeste los barcos arribaron en Zhar–Ibhar, tierra de ricas ciudades de oro, con muros de cristal y tejados de platino, donde los desiertos albergan tesoros sin igual y donde el hombre libre más pobre es aquel que sólo posee un palacio con 15 mujeres.

Tras muchos años de intentos desastrosos, aún no se ha logrado establecer una ruta permanente con las ciudades de oro.

Los lugareños son reacios a dejar que los barcos procedentes de Târríen atraquen en sus puertos, y en rarísimas ocasiones se permite a los extranjeros abandonar sus navíos, llegándose a realizar las escasas transacciones mercantiles a bordo de los bajeles.

Esto hace que, a pesar de figurar en los mapas, Zhar–Ibhar sea más un cuento a escuchar en las tabernas de algún bar que una realidad.

TERRITORIOS OLVIDADOS

Entre los eruditos existe la certeza de que aún hay multitud de territorios y países por redescubrir. En el Este hablan de las Islas de los Dragones, ocultas tras el Mar de Hierba. A pesar de que nadie ha logrado pisar sus costas, hace años que se conoce el enorme mar de algas existente donde, según la tradición, deberían de estar las islas. Por ello los exploradores alientan la esperanza de encontrarlas y, quien sabe, obtener sus riquezas.

También en el Este, más allá de Chargos, existe un desierto de arenas infinitas. Nadie ha logrado llegar a las bellas ciudades entre fértiles valles que, según se nos dice una y otra vez desde las academias, existen en aquella zona. Parece que el miedo a la muerte por deshidratación es más fuerte que la codicia.

En el Sur, más allá de lo que hoy conocemos como Océano del Fin del Mundo, cuentan las leyendas que existieron plazas fuertes del antiguo imperio, pero que fueron perdidas al inicio de su decadencia tras el ataque de naciones beligerantes, hordas de bárbaros sanguinarios y de salvajes medio desnudos pintados de vivos colores. Pero todo eso son leyendas… al menos hasta que algún navegante no demuestre lo contrario.

En el Oeste, al Norte de Zhar–Ibhar, se sabe que existe un continente nuevo por redescubrir. Los eruditos que hablan de él le llaman Kelhim y, aunque nadie ha logrado llegar hasta sus costas, los escasos escritos conservados del antiguo imperio hacen referencia a su existencia, y a que en algún momento del pasado existieron relaciones económicas entre ambas naciones.

Hoy por hoy los exploradores no lo han encontrado, aunque las leyendas orales transmitidas por los bardos de Daerne han llevado a plantear un emplazamiento frente a las costas de la amplia llanura que es su hogar ancestral.

portada-apendices

0

Reseña para una editorial… ¡¡¡me van a publicar el libro!!!

0

Mi primera novela ya está en la red…

Podéis leer más datos en Universo Delta, un lugar para la literatura creado por Iván de los Ángeles Company, un joven escritor al que no le faltan ni ganas ni talento para “luchar” en el terrible mundo de las editoriales tradicionales.
0

Capítulos Gratuitos


Después de mucho mirar, al fin he visto como subir el pdf al blog (pincha en la imagen)… Subo tres capítulos, espero que os gusten.

Page 1 of 212