Las Cinco Órdenes del Dragón
Las Cinco Órdenes del Dragón se crearon en los albores de la fundación de Lerthan, una en honor a cada uno de los clanes respectivos. La estructura interna era y es, al menos en los aspectos básicos que se han ido transmitiendo a lo largo de las generaciones, muy similar.
Todas ellas siguen “la Regla”, a la que también se la llamó “la Regla de Menwyh”. Este código es muy complejo y comprende, entre otras cosas, las leyes de caballería dictadas por el propio Gran Padre.
En un principio dictaba los tres Votos, de pobreza, humildad y obediencia, además de una serie de preceptos de comportamiento para los Caballeros, como el de no poseer, a causa del voto de pobreza, más de 3 caballos y un sirviente, sin contar al escudero, debiéndose pedir permiso para tener más. Estaba además prohibido pagar al sirviente, quedaba regulado el correcto trato a las mujeres, y así hasta llenar 34 volúmenes.
Sin embargo, con el tiempo “la Regla” se fue acomodando a las necesidades reales del país y, tratando de mantener únicamente lo necesario, se prescindió de muchos de los 34 tomos. Al final, los Caballeros de Lerthan se quedaron únicamente con lo que se consideró primordial, entre lo que se encontraba las Leyes, los Votos y los Rangos.
La caballería se dividió en 3 rangos, Caballero del Yunque, Caballero del Martillo y Caballero de la Espada, que determinaban el peso jerárquico que se poseía dentro de la orden.
Para ser admitido como escudero, debe lograrse el apadrinamiento de un miembro de la orden. Este Caballero se encargaría de la educación militar y moral del aspirante durante un período adecuado de tiempo. Tras este tiempo, y si se le consideraba apto, se le presentaría ante un tribunal que será el que determine si está preparado en cuerpo y mente para ser elevado al rango de Caballero.
Si el novicio es nombrado Caballero pasa, tras jurar los Votos y las Leyes de Caballería bajo la solemne mirada del Gran Padre, a formar parte de la orden como Caballero del Yunque, el primer rango de los 3 existentes. Con el tiempo podrá optar a ascender a Caballero del Martillo y, luego, a Caballero de la Espada. Según el orden creciente de jerarquía, cada rango es merecedor de mayor poder y prestigio que el anterior, además de acreedor de mayor responsabilidad y obligación para con los demás.
El paso de uno a otro se basa en demostraciones de cualidades tanto militares como morales, tanto de fuerza como de filosofía, tanto de poder como de ética, y siempre será el Consejo de la Orden el que, en última instancia, admita la solicitud y otorgue el ascenso o lo derogue.
El Consejo de la Orden es un auténtico tribunal de justicia formado por un grupo de 9 Caballeros elegidos por votación de todos los miembros de la orden, 3 por cada uno de los rangos. Posee voto decisivo e inapelable en cuanto a las pruebas de los Caballeros, juzgando si son o no suficientes sus méritos para obtener merced de hábito, y por consiguiente ascenso en el rango. Tal facultad la abonará a su favor la materia y la práctica.
Al frente de cada rango está un Mariscal, un Caballero de la Espada elegido tanto por su valor y destreza en combate como por su inteligencia y nobleza de espíritu. La elección del cargo corre a cuenta del Consejo de la Orden, que es quien determina la aptitud o no de los aspirantes.
Y al frente de los Mariscales se encuentra el Primer Caballero, elegido por sus cualidades militares y personales entre los pertenecientes a los Caballeros de la Espada por el Consejo de la Orden. Si el Primer Caballero, a veces llamado Gran Maestre, muere de forma inesperada, uno de los Mariscales le sustituirá temporalmente hasta que el Consejo se reúna, siendo su puesto ocupado durante este tiempo por un Caballero de su mismo rango y similar preparación.
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