Como se explicó en una entrada anterior la sociedad Acrotiria está dividida en 7 clases sociales bien definidas, conformando una estricta e inamovible pirámide social de la que la Nobleza forma la cúspide, bajo la cual se encuentran los vasallos, los sacerdotes y los artesanos.
Por debajo de ellos están los soldados, de modo que en la pirámide que conforma la escala social Acrotiria se pone de manifiesto que no producen nada, pero que, sin embargo, son fundamentales para el país, puesto que son ellos quienes defienden al pueblo y a los Nobles. Los extranjeros pueden ingresar al ejército, pero no se les denomina soldados sino mercenarios, y siempre se les dispone de manera separada a las tropas.
Por debajo estaban los comerciantes y extranjeros, siendo estos últimos respetados dentro de los límites de la Ley, aunque siempre se les considera menos importantes que los vasallos y que los soldados.
Los mercaderes suelen ser antiguos propietarios de grandes rebaños que han abandonado la vida rural y se han asentado en las Ciudades–Estado para comerciar con todo tipo de bienes, incluidos los minerales extraídos por la Nobleza.
Los nómadas son auténticos hombres libres, guerreros errantes que suelen ser hábiles jinetes, estando entre los mejores de Târríen. Expertos en el manejo del arco corto, que usan para disparar montados a caballo, y las espadas cortas, que con frecuencia empuñan a 2 manos.
Cuando alguna de las tribus que subsisten en medio de la estepa llega a las Ciudades–Estado suelen dedicarse al comercio, sobre todo de pieles y animales. Estas tribus estan gobernadas por los llamados “Señores de las Estepas”, que rinden tributo anual en forma de pieles y cabezas de ganado, principalmente caballos, a los Nobles por cuyas tierras cabalgaban. Este tributo, el “Derecho de Paso”, se suele pagar en invierno, cuando se asientan y organizan ferias de ganado. Está especialmente valorado el robusto pony Acrotirio, un animal duro y resistente, a la par que veloz, aunque también crian los grandes sementales de Eirjab, robustos y veloces, inteligentes y rápidos en aprender, considerados los mejores caballos de guerra de todo Târríen.
La esclavitud está permitida entre los acrotirios, como en casi todo el continente. Cualquiera puede tener un esclavo, el único requisito que debe aceptar es el cumplimiento de los “Derechos y Obligaciones” que dicta la Ley Acrotiria.
Por último en la escala social Acrotiria están los desechos, los criminales, ladrones, estafadores, asesinos, vagabundos y demás escoria que están aún por debajo de los esclavos. Matar a un esclavo origina diputas entre su dueño y el responsable de la muerte, pero matar a un desecho sólo implica tener que buscar una excusa ante el Señor Feudal por privarle de mano de obra. Los desechos, también llamados gentilmente desheredados, son los auténticos esclavos de los Señores Feudales, aunque los vasallos y los soldados pueden poseer alguno siempre que el Señor Feudal se los regale.
En general se les utiliza para aquellos trabajos y funciones que no pueden realizar los esclavos, tales como los trabajos en las minas o en las canteras, las tareas peligrosas de construcción o la edificación de fortificaciones en el campo de batalla, entre otras.
No pueden, sin embargo, participar en la guerra, ya que por su condición de criminales se les consideraba poco fieles y tienen prohibido el tocar armas bajo pena de muerte. Tampoco pueden emplearse en las tareas que tengan que ver con alimentos, ya que si tocan la comida podían envenenar al pueblo o transmitirle sus pecados.
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